domingo, 24 de noviembre de 2013

Moda en Gas Panic Club

Holas!!! Bienvenidos a una nueva entrega de esta sección de moda, jep. 
En un Free talk me ocupé del boliche, asi que solo les dejaré la ropa aquí.

Selenia:


Megg:

Charlotte:

Maya:

Tsugumi:

Atsuko:

Agatha:
Qué les parece el estilo de las chicas??
Como siempre, cualquier duda pueden comentar y respondo sin problema!!
Sayonara

sábado, 16 de noviembre de 2013

FlashBack

Lo que pasó después:
Entre que Akihide y Charlotte retomaban el diálogo en el edificio, los tres intentos de rescatistas regresaban ZR. Dos de ellos trataban de convencer a Shinpei de que deje de hacerse el difícil con Megg y la perdone de una buena vez, pero él parecía no escucharlos. Lo único que se limitó decir fue que, tal como ella en Velfarre tenía razones para decir lo que dijo, lo mismo sucedía con nuestro protagonista de lentes.
En ZR, lugar al cual Akihide no regresó, ellos continuaron con los preparativos. La banda ensayaba sin el guitarrista principal, mientras nuestra simpática protagonista terminaba las ordenes que le dejó Obatta. La semana siguiente llegarían las bandas nacionales invitadas para el Spring fest a realizar la pruebas de vestuario. Sería Obatta el encargado de vestir a los artistas, así que, desde entonces, se la pasarían cosiendo y cosiendo... Como ya lo imaginaba, le dolían las manos de la nada. El trabajo era duro, Daigo no resultó ser como ella pensaba... ¿por qué seguía allí? Ah... se llevaba bien con todos sus compañeros y ya estaba acostumbrada a que ZR forme parte de su rutina.
Saliendo de la productora y lanzando su fuerte jadeo habitual, se disponía a regresar al edificio, cuando una voz la llamó desde atrás de donde estaba: desde la entrada de ZR.
Ryoko-san (Sra. Naito): Serenia...
Selenia: (da media vuelta) Obasan... digo, Naito-sama.
Ryoko: Obasan está bien. Aunque preferiría que me llames Okasan, pero solo te lo permitiré a vos.
Selenia: (atorada) ¿Okasan, dijo?
Ryoko: Necesito que vengas conmigo (se dirige hasta el automóvil estacionado frente ZR) Quiero que conozcas a la otra mujer.
Selenia: (extrañada) ¿Qué otra mujer?
Ryoko: La otra. Sé que queres conocerla (le agarra una mano) Veni conmigo.
Sería muy estúpido replicar si la Ryoko-san tenía toda la razón, pues Selenia sospechaba de una persona, así que, yendo con ella, podría comprobar si estaba en lo cierto. Deseaba que fuese un error, una equivocación de sus presunciones... porque confiaba en esa persona, y no la creía capaz de caer de esa forma... una segunda vez. No estimaba la posibilidad de que Daigo se haya enamorado. ¿Él, enamorado? No, claro estaba no era esa clase de hombre. Y... quería creer que ella no era esa clase de mujer.
Durante todo el camino, nuestra protagonista fue pensando en esto, sin hablar casi con  Ryoko-san, quien a su vez casi no conversaba con ella más que de cosas triviales que no vale la pena mencionar, así que las dejaré de lado. También se preguntaba Selenia porque ese empeño de la madre de Daigo por llevarla con ella. Si la farsa de Katerin se descubrió, ¿porque se empeñaba en llevarla a conocer a "la otra" (quien será la verdadera otra en esta historia)? ¿Era una venganza? ¿Pensaba humillarla frente a “la otra”? Solo esa posibilidad tenía sentido, ¿pero por qué siempre tenía que ser todo malo? Si contaba todas las humillaciones que sufrió en la vida, la mayoría inmerecidas, no le resultaba rara la posibilidad de enfrentar una nueva. El coche estacionó en la entrada de la mansión, así que, sea lo que sea, Selenia lo sabría pronto (y ustedes también, obvio).
Cuando entró a la mansión, atravesando el vestíbulo hacia la sala, encontró a la familia reunida, a los mismos miembros que estuvieron en aquella cena. Pero ahora estaba alguien más: ella, "la otra". Apenas se le acercó Selenia, esta mujer volteó la cabeza para verla... y así nuestra protagonista, con un peso en el corazón, confirmó sus sospechas. ¿Qué clase de hombre era Daigo? ¿Cómo podía convencer a una mujer hasta ese punto? ¿O es que ella era muy débil?
Selenia: (a todos) Konbanwa... (Se sienta cerca de la mujer) Konbanwa.
Mujer: (se alegra de verla) Algo me decía que se trataba de vos... y me da mucho gusto.
Selenia: Yo, en cambio, estoy muy decepcionada... Saori-san. Después de lo que me dijiste aquel día, no te creí capaz...
Saori: Después hablaremos de eso.
En ese momento, ambas tuvieron que prestar atención al discurso que había comenzado Ryoko-san, en el cual acusaba a su hijo, allí presente, de haberlos engañando llevándoles una falsa novia. Para qué, se preguntaba la mujer, sin sacar jamás una respuesta al vocalista. Por esto, ella y los demás parientes iniciaron una cadena de suposiciones erróneas, pero nada descabelladas. La más lógica: que lo hizo para darles gusto, para complacerlos momentáneamente. Pero eso estaba bastante lejos de la realidad. ¿Por qué Daigo estaba tan callado? ¿Por qué no hablaba para defenderse, para contar la verdad, por más que esta humillara a nuestra protagonista...? O... ¿Acaso ese era el motivo? No... Tratándose de quien se trataba, eso era impensable.
Ryoko: (solemnemente) Yo seré directa. (Apunta a Saori) No quiero a esa mujer en mi familia porque no quiero que ella sea la madre de mis nietos.
Los asistentes se muestran pasmados por estas palabras, incluida la misma Saori. ¿Por qué suponía que ella quería ser su nuera?
Ryoko: (continua sin prestar atención al resto) Yo ya sé quién quiero que alumbre a mis nietos (se acerca a nuestra protagonista y apoya una mano en su hombro. Si, con esta mujer nunca terminan las sorpresas): esta chica.
La sorpresa inaguantable vuelve a apoderarse del público atónito que presencia semejante discurso. Selenia contempla sus rostros, marcados todos por ese evidentísimo "¿por qué ella? No desvaríes". Cuando detuvo los ojos sobre Daigo, quien también la estaba viendo, este le expresó con el semblante algo que perecía decir "¿escuchas lo que dice esta vieja loca?". La morocha responde, también mediante gestos de la nariz, el ceño y los ojos, "si te molesta, cállala". Él desvía la vista despectivamente, indicando la imposibilidad de tal acto, y es allí cuando nota que Saori se había percatado de la muda conversación y ahora lo miraba de una forma extraña e impertinente, que le resultó molesta.
Ryoko: (continua replicando a los peros) La belleza no importa. Daigo ya la tiene, pero yo también quiero nietos fuertes y saludables. Ustedes recordaran que mis queridos hijos se refriaban con la primera brisa otoñal y lo mucho que sufrimos su padre y yo por ellos. No quiero que suceda eso para él. (A Selenia) ¿Vos solías enfermarte fácilmente?
Selenia: De mi infancia  recuerdo que no me enfermaba con frecuencia.
Ryoko: (a los demás) ¿Está mal que yo quiera eso para mis nietos? Que, además de bonitos, sean fuertes y sanos.
Los que antes dudaban, ahora asientan y felicitaban a la madre de nuestro protagonista por tan noble y precavido pensamiento. Solo tres personas allí estaban profundamente incómodas con todo esto: Selenia, Saori y Daigo. Este último, sin dejarse engañar por el correctísimo discurso de Ryoko-san, pues él ya suponía las verdaderas intenciones tras sus palabras: esa mujer no pensaba en sus nietos como lo haría cualquier madre, sino tras la frialdad de una estratega. Esos futuros niños no eran más que un proyecto político. Todos podían dejarse engañar, hasta Selenia, a quien suponía que intentarían convencer, pero un hijo sabe de quien nació...
Selenia: (se pone de pie, pues antes intentó hablar y no le prestaron atención) Naito-sama me disculpara, pero yo no soy apta para eso. Concebir, incubar y parir un hijo... es algo que yo no puedo hacer.
Ryoko: ¿Qué estás diciendo? ¿Que no podes tener hijos? ¿Por qué?
Selenia: Cuando tenía dieciséis, sufrí... una situación. Y desde entonces estoy muerta... o sea, es como si hubiese muerto. No puedo tener hijos, ni correr, o saltar... o estar mucho tiempo de pie. Si hago algo de eso, comienzo a sentir horribles dolores que me paralizan y que ustedes no pueden imaginar.
Saori: (pasmada) Se-chan... Como puede ser... vos...
Selenia: (cabizbaja)No hables si no sabes que decir...
Ryoko: (también impresionada) ¿Cómo se puede vivir con esa clase de dolores?  Si yo los sintiera, con esa intensidad... no querría seguir viva. Lamento mi pesimismo, pero...
Selenia: No se preocupe... yo también lo pensé así... cada vez que me quedaba postrada por el dolor. Pero, después de ocho intentos y cinco internaciones, entendí que morir no es fácil. (Respira fuertemente para no quebrarse) Mucho menos cuando hay gente que se aferra a uno como chicle y no entiende que... vivir con dolor es horrible. Yo no lo hacía por sentirme mal emocionalmente, sino porque... No podía más. No había pastilla que me calmara, no podía caminar siquiera... Las dos operaciones que pasé apenas ayudaron con eso, pero el problema no desapareció... Morir, ser como una nube y perder todas esas sensaciones desagradables... es la única salida para dejar de sufrir, es lo más tentador en lo que pensaba en esos días... y nadie lo entiende. Así que... Finalmente solo queda resignarse... Yo... le agradezco mucho que... me tenga esa clase de afecto, pero...
Daigo: (alterado, se levanta de golpe) Ella no te quiere, no seas estúpida. Solo te ve como una incubadora.
Ryoko: ¿Cómo te atreves a hablar así de tu madre?
Desde aquí, las miradas recorren la escena como en un partido de ping pong, de un lado al otro, pronunciando los nombres de madre e hijo, y pidiendo inútilmente que se calmen. Incluso intentan contenerlos sujetando sus hombros, pero ambos se resisten ariscamente uno, y severamente el otro (otra).
Daigo: No estoy mintiendo, ¿o sí? Desde que la traje, solo la ves como un instrumento.
Ryoko: (molesta, habla a Selenia) Musume [hija]... déjame contarte que, tal como vos no podías hacerlo, hay personas que si pueden matarse y lo hacen.
Daigo: (intenta contenerse) Callate.
Ryoko: ¿Por qué? ¿No puedo hablarle de la imbécil que por intentar matarse, casi acaba con tu vida?
Daigo: No hables de algo sobre lo que no tenés idea.
Ryoko: ¡Claro que tengo idea! ¡Fue a mí a quien llamaron al hospital cuando esa loca casi te mata!
Daigo: ¡No hables así de Anna!
Ryoko: ¿Cómo podes tener más cariño por una urna de cenizas que por tu madre? Esa desgraciada... Es más, me alegro de que se haya muerto.
Daigo: (al colmo de su ira, arroja el jarrón de porcelana que estaba en la mesa hacia la pared cerca de su madre) ¿También te alegras de la muerte de mi hijo? ¿También eso te alegra?
Los intentos de calmar estos agitados ánimos cesaron de repente. La sala entera quedo en silencio, mientras aquellos dos que antes se gritaban, ahora estaban parados, mirándose el uno al otro, impresionados por las revelaciones que sucedieron hace solo un momento. Ninguno de ellos movió un solo dedo, pues continuaban presos de la impresión. ¿Por eso no podían hablar de Anna Obatta en ZR? Porque ella intentó matarse arrastrando a Daigo consigo, pero él se salvó... ¿para qué? Si su mujer y su hijo habían muerto. Seguramente... ella estaba embarazada cuando quiso matarse. ¿Habrá estado consciente de eso en el momento del suicidio?
Ryoko: Anna... ¿estaba embarazada?
Escuchar (creemos ambiente)
Daigo observó a su madre, con una rabia que rozaba el odio, y salió de allí hecho una furia. No solo abandonó el salón, sino la misma mansión. Se acercaba lentamente hacia su automóvil, preso aún del furor... furor que sacudió aquellos recuerdos que desde hacía ya dos años él intentaba borrar o al menos guardar en el fondo de sí. Ya no sabía si los conservaba por amor o por culpa, lo cierto es que invadían su mente de manera atropellada como fotografías de un álbum que cae al suelo inoportunamente y uno, sin intención clara, lo recorre. Allí estaba Anna... solo podía recordar su cara como una fotografía, quieta e inmutable. El resto de las imágenes la siguieron: el tímido rubor que cubría sus mejillas cada vez que lo miraba, la sonrisa inquebrantable que sostenía al hablar con él. ¿Cuánto tiempo había perdido Anna siendo tan tímida...? También él perdió el tiempo pensando que no le convenía una chica tan simple. Y... vaya que fue feliz a su lado, aquel tiempo fue uno de los más dichosos de su vida.
Ya llegó hasta el vehículo y extrajo la llave para abrir la portezuela. Tal vez por lo aturdido, lo furioso, no lograba calzar la llave en la cerradura. Sus dedos temblaban levemente, y esto le causaba nervios. Decidió cambiar de mano, pero todo el llavero resbaló, revotó en el suelo y cayó debajo del vehículo. Daigo se agachó para buscar, ubicó las llaves, dándose cuenta de que estaba lejos de su alcance. En un intentó por calmar sus cada vez más alterados nervios, se sentó allí sin más, en el suelo, apoyando la espalda contra la portezuela. Su mente volvía a vagar, y regresaba al álbum de fotografías...
Anna tenía el sueño de ser actriz, y Daigo la ayudaba cuanto podía, con los ensayos, los castings, pero ella solo conseguía trabajos insignificantes uno tras otro... hasta que por fin llego su primera oportunidad: un personaje en un dorama, un personaje fijo. Lamentablemente... nunca pudo realizar el papel... el vocalista tuvo que regresar de la pequeña gira que estaba haciendo cuando le comunicaron del accidente... o del ataque. Desde que "accidentalmente" Anna quedó con una cicatriz en el rostro que trunco su incipiente carrera... inició su pesadilla.
Hasta que Anna decidió morir, desde ese "accidente", su vida se convirtió en un verdadero tormento: ella ya no quería salir, permanecía deprimida, callada, frustrada, melancólica... y comenzó además a ocultarle cosas, como las cartas que recibía, en las cuales la atormentaban de una forma espantosa. De eso él solo supo cuando todo había pasado. Anna las ocultó muy bien porque no quería preocuparlo.
Durante unos días, Anna sufrió varios episodios de mareos y malestar estomacal. Preocupado por el miedo de que la depresión se convierta en una enfermedad, Daigo consultó a un médico y pidió que le diga en privado el diagnostico, pues temía que su estado depresivo se agrave, pero no fue así. Este doctor... fue quien le dio la noticia más maravillosa: Anna estaba embarazada. Ella no lo supo, el vocalista quería revelárselo de una forma que la conmueva y alegre, o sea, con una ecografía. Cuando la llevaba al hospital, le dijo que tenía preparada una sorpresa. Ese día ella lucia más contenta y relajada, incluso le pidió que vaya más rápido para poder ver lo que él había preparado... Daigo hizo caso, sin imaginar lo que Anna tenía planeado. Él se engañó pensando que ella comenzaba a suponer, mediante la intuición femenina, su estado... Estaban yendo muy rápido, así que nuestro protagonista decidió bajar la velocidad... y los frenos no respondían... ese era el motivo de su alegría... Sintió una punzada en el pecho, pues sabía lo que iba a ocurrir a continuación, y su mente se llenó de miedo, tanto que las manos le temblaban. Pero no había tiempo... no había salida...
Escuchó la voz de Anna, tranquila y casi espectral, murmurar suavemente: "Una vez me dijiste que la vida sería inaguantable si yo hubiese muerto... pero ya no resisto estar aqui... y no quiero dejarte solo... Daigo, abandonemos  este horrible mundo los dos juntos..." Iban a chocar, eso era inevitable, todo terminaría en pocos segundos... él solo atinó a mirarla y decir: "Anna... ya somos tres". Pudo distinguir cómo, en un solo instante, el rostro de ella se deformó de esa tranquilidad al principio a un arrepentimiento que no se pudo consumar... Luego de eso, las imágenes se volvieron confusas: gritos, golpes, dolor, sangre... el sonido del metal torcido y quizás de los huesos quebrados.
Dos semanas después, Daigo despertó y se vio en una habitación de terapia intensiva, rodeado de un montón de máquinas. Demoró varios días más que le revelaran... que ella había muerto en el accidente. Desde ese momento, él ya no recordaba que sentía, si había sentido algo durante ese tiempo hasta ahora, pero entonces se le revelaron las cartas y las amenazas... a Anna... la atormentaban con dichos espantosos, escribían que ya no era bonita, que se convirtió en alguien espantoso... y que Daigo Naito merecía estar rodeado de mujeres hermosas, que deje de retenerlo dándole lástima. Una a una, todas espantosas, todas ellas... por su culpa... 

Los recuerdos terminaron cuando escuchó el sonido de unas llaves... Levanta la vista y se encuentra con las suyas en manos de Selenia, a quien no había notado llegar. Estaba en cuclillas cerca de él, observándolo con una mezcla de preocupación y algo que el vocalista no podía precisar. La morocha deposita el llavero en una de las manos de Daigo y baja las rodillas hasta el suelo. Ella continúa viendo fijamente su rostro y extiende una mano para atrapar una lágrima que intentaba escapar de los ojos de nuestro soberbio protagonista, quien está a punto de inquirir sobre el motivo de esta acción. Antes de que pueda abrir la boca, Selenia sujetó su cabeza y la atrajo hacia ella, apoyándola en su pecho. Al principio, él quiso resistirse, solo una vez trató de apartarse. Solo una. Cuando comenzó a percibir los latidos del corazón de la extranjera, estos le trasmitían... tranquilidad y calidez. Esa sensación le era extraña y familiar a la vez. Nunca había sentido algo así, pero inconscientemente busco algo similar. Quizás los niños asustados en la noche buscaban en los brazos de la madre ese confort, quizás los muchachitos desesperados por los acosos o las presiones lo deseaban. Indudablemente, en ese momento... era justo lo que él necesitaba.
Selenia: (suavemente -increíble, pero así le salió) ¿Estás más sereno? Dejaste a todos muy asustados allá... incluyendo a mí, por eso vine.
Daigo: (se separa lentamente de ella) Es un poco tarde. Y acabo de escuchar a tu estómago... (Comienza a ponerse de pie. Ella hace lo mismo) Vámonos. (Introduce la llave en la cerradura, esta vez si entra, y abre la portezuela, indicando con un gesto a Selenia que suba del otro lado)

domingo, 10 de noviembre de 2013

Free talk 6!!! El Hana matsuri, las supersticiones y cómo romper la noche en Japón

Hola!!! Cómo han estado? ... Ok, ok. Necesito solo la foto de Agatha para juntar todas y presentarles a todos los personajes... Denme un poco más de tiempo. 
En fin, como dice el título de este nuevo Free talk (desde que volví  voy con tooodo) vamos a hablar de.... (los últimos serán los primeros :P) el Hana Matsuri o festival de las flores. La celebración conmemora el nacimiento de Buda hace más de 2500 años y se realiza en todos los templos de Japón el 8 de abril. 
¿Quieren saber un poco más de Buda? Él era un principie  hijo de la reina Maya y el rey Suddhodana, nació en el jardín de  Lumbini, ubicado en Kapilavastu, un pequeño reino cerca del Himalaya. Se le puso el nombre de Siddhartha, y más tarde, Buda Shakyamuni... Aburrido, ¿no? Lo sé, lo sé. Voy a obviarme esta parte cultural, pero con lo del jardín se entiende porque es el día de las flores, ¿verdad?
¿Cómo se celebra el nacimiento de Buda? La gente concurre a los templos a observar una estatua del niño Siddhartha apuntando hacia el cielo y la tierra, pues ellos son uno (la tierra, el cielo y el niño). La figura está bañada en té dulce, y si se preguntan por qué, la leyenda cuenta que dos reyes dragones hicieron que llueva agua dulce y tibia para bañar al bebé. 
En ese día se bebé te dulce y, por costumbre, hacen moler tinta (sumi) con el té, y escriben en un trozo de papel: "el 8 de abril es un día de buena fortuna y los insectos son expulsados". Luego cuelgan lo escrito boca abajo para ahuyentar a los bichitos. No sé ustedes, pero yo lo probaría porque los mosquitos están que me dan... bronca.
La celebración no se queda solo en los templos, no. Va por todo lo alto, bajo el lema: Creamos en la felicidad verdadera traída por las enseñanzas del Buda Shakyamuni y celebremos el insuperable júbilo que nos brinda. Por esto, se la considera un acto público en general, y es llevada hasta las calles, donde se pueden encontrar muchos puestos de comida. Vean las imagenes:

Como que no perece un bebé ahora que lo veo bien...
Pasemos al segundo tema: Supersticiones. En mi país somos un poco rompe con estos temas, bah, por lo menos donde yo nací (y por todas las revistas esotéricas que he leído), ¡pero en Japón se pasan! Les contaré las que considero más locas:
1-Una de las primeras cosas que preguntan es el grupo sanguíneo. ¿Para saber si podés ser su donante? No, es todo con fines románticos: para "conocer" el caracter de la persona con la que iniciaran una relación (o sea que si un japonés o japonesa les pregunta su tipo sanguíneo, les está tirando onda XDD). Según esto, los A son meticulosos, los B son originales (medio que no, eh), los AB son sensibles y los 0 son estables y buscan una pareja a largo plazo (pffffffffffffff, yo soy 0 y naaada que ver, loco. En esas cuestiones, soy un 0 a la izquierda XDDD).
2-Las mujeres en su período menstrual no pueden entrar a los templos, pues son consideradas como impuras por la religión (o sea, ¡¡Perdón!! gracias a eso ustedes nacen, ¡eh!¬¬)
3-Estas son las supersticiones relacionadas con la muerte: 
-En la comitiva de un funeral se colocan los pulgares hacia abajo para que la muerte pase de largo.
-La persona que sale en medio de una foto de tres, por ejemplo, será la primera en morir (si eso es cierto, glups...)
-No se coloca el futón con los pies hacia el sur y la cabeza hacia el norte, así entierran a los muertos.
-Tapan los espejos por la noche para evitar que los espíritus los atraviesen y se apoderen de ellos cuando se miren.
-Clavar los hashi en el bowl de comida es llamar a la muerte.
4- Estós numeros atraen mala suerte: 4 (shi, que significa muerte, suele se reemplazado por yon), 9 (significa dolor, pero eso también tiene una lectura alternativa), 42 ("preparense para morir"), 43 ("parto muerto"), en los hospitales y edificios se evitan estos números. 
5-Suelen preguntar el horóscopo, tomando de base el chino, cuando conocen a una persona para saber sobre su personalidad. Las peores (según ellos, obvio, y en verdad es nada que ver) son mono y caballo (nada que ver, verdad).
6- Los dientes  nada de haditas o el ratón Pérez (los ponjas no tuvieron infancia...), si se les cae un diente de abajo, para traer buenos augurios, lo arrojan arriba del tejado, y si cae el de arriba, suben al techo y lo tiran desde allí... (cualquiera). Otra cosa que hacen los japoneses para atraer buena suerte es comprar unos palitos de papel enrollado en los templos que les dirán cuál va a ser su fortuna (Omikuji). 
7- Lo que atrae la mala suerte.
- aparecer en los sueños de otro,
-Romper una sandalia de madera. 
-Los días 4 y 14 del mes son considerados de mala suerte, mientras que el día 28 trae buena suerte.
-Que un gato negro se te cruce por detrás es señal de mala suerte (con eso se entiende lo que dijo Daigo)
-Antes de una pelea de sumo, esparcen sal en la arena para evitar la mala suerte.
Así que, con esta hermosa lista, los preparo para que, si un día van a Japón, sepan por qué los nativos de allá podrían mirarlos raro o escandalizarse, pues, aunque alguno se haga el moderno y superado, esto influye mucho en sus vidas. 
¡¡¡Ahora si, vamos a lo alegre del freetalk!!! ¡¡¡¡La noche en Japón!!!! Aunque es un país donde la gente parece que solo vive para estudiar o trabajar, a la hora de la noche, se abre un desfile de moda y tendencias en las calles de la ciudad. El lugar más popular de Tokyo para romperla es Roppongi, lo de dicho de sobra (creo), pero también los distritos de Shibuya, Shinjuku y Nishi-Azabu, este último es un barrio de Minato, igual que Roppongi, cuentan con alta joda!!!
Empecemos por Roppongi, donde simplemente pasear por sus calles en la noche es en sí un espectáculo, se observan todo tipo de tendencias y vestimentas (:P). Los clubes de esta zona son:
-CORE: Tiene capacidad para 800 personas, se escucha hip hop, trance y música de la casa. Las copas cuestan de 600 yenes en adelante. Es el local con gente más joven. 
-VELFARRE: se trata de la segunda discoteca más grande de Tokio. Aquí todo es grande: desde la bola de cristal de la planta principal, la cabina del DJ, las salas, con capacidad para 1.500. Aunque sólo sea por su increíble espectáculo de luces y sonido, hay que conocer esta disco. Abre de lunes a domingo. Se escucha trance, música de la casa, techno, eurobeat y salsa. Las copas salen a partir de 1.000 yenes.  
-GAS PANIC CLUB 99: Quizá el lugar más famoso y al que asisten más extranjeros. Se escucha hip hop, entre otra música. Es todo un mito en la cultura nocturna tokiota, ya sea por el económico precio de las copas, desde 400 yenes, o la cantidad de japonesas que concurren al local solo para conocer extranjeros, hacen de Gas Panic uno de los lugares nocturnos que no se deben perder. Tiene capacidad de 300 personas.


-LEXINGTON QUEEN: Uno de los símbolos VIP de Roppongi. Aquí van las modelos y famosos cuando visitan Tokio. La música suele ser hits japoneses e internacionales del momento. Tiene capacidad para 300 personas.

-CLUB MAZEL Otro de los "gigantes" de la vida nocturna tokiota. Capacidad de más de 1.500 personas, y  ocupa el local conocido como "El Coliseo". Se escucha trance, goa, rave y música de la casa. Las copas salen a partir de 500 yenes.
-CLUB VANILLA: Cuenta con una capacidad de entre 3.000 y 5.000 personas lo que lo convierte en el local mas grande de Tokyo. Las copas salen a partir de 500 yenes. Además, es el local ideal para levantarse a alguien, jejejeh!

Ni me pregunten por la música, hay géneros (o diseque géneros) que no conozco.
No nos movemos de Minato para presentar a otro de barrios que vibran por la noche: Nishi-Azabu. No será el segundo mejor barrio para salir de joda, ni siquiera tiene mucha fama en ese sentido, pero tiene el orgullo de que Yellow, una de las mejores discos del mundo, se ubica allí!! Yellow es la disco en la que cualquier Dj sería feliz, de todo el mundo, eh!! Si vas el local, nada parece muy particular o digno de admiración, no es su capacidad para 800 personas, ni su decoración (nada llamativa comparada con otros muchos locales). Quizá sea solo la leyenda que envuelve a Yellow desde hace más de 2 décadas. Si no van a Yellow, no conocen la noche de Tokyo. Copas desde 600 yenes, hay música de la casa, techno, jazz y hip hop.

Vamos ahora a los distritos vecinos: Shibuya en primer lugar. 
Hay tantos lugares donde ir a bailar en este distrito que tendría que hacer una sección aparte para contarles sobre todos, así que solo mencionare a los mas importantes:
-WOMB: según los Dj's, es una de las mejores discos del mundo.  Se divide en varias plantas, tiene capacidad para más de 1000 personas. Pasan música de la casa, electro, techno,  Drum & Bass, y los tragos salen desde 500 yenes.

-HARLEM: el lugar ideal para los amantes del hip hop. Cuenta con capacidad para más de 800 personas. Se ha hecho famosa en la ciudad por la calidad de los eventos que en el local se celebran. Los tragos salen desde 500 yenes.

-MODULE: Está dividido en 2 plantas, tiene capacidad para aproximadamente 300 personas. Pasan Techno y música de la casa, las copas salen desde 500 yenes.

-CLUB ASIA: Cuenta con capacidad para 700 personas. Pasan techno, hip hop, R&B y trance. Los sábados por la tarde podrás ver largas colas de jóvenes japoneses para entrar al local. Copas desde 500 yenes
-SHIBUYA NUTS: Se destaca por ser el local con el mejor sonido de la ciudad. Pasan hip hop, reggae, techno y house. Cuenta con capacidad para  500 personas y es uno de los locales al que acuden los leales al hip hop. Copas desde 500 yenes.


LA FABRIQUE:  Restaurante de día, música y baile de noche. Capacidad para 300. Pasan house, jazz, electro. Desde 600 yenes el trago.

Ahora bien, y ya cerrando un poco el tema, Shinjuku es un distrito con dos caras: por un lado se ubica la zona empresarial y donde vive gente trabajadora y respetable, y por otro, la zona roja… la Kabuki-cho, donde hay muchos bares, clubes nocturnos, tantos que no se dan una idea, love hotels, hoteles de alojamiento, locales de streaptease…  algunos solo para hombres, y lugares de ambiente homosexual y transexual. Así que... ya saben... (glups)
Bueno, voy dando por terminado este Free talk, esperando como siempre aportar algo de info útil a sus cabecitas. Quería hablar de las discos de otras ciudades, pero ya me quedé sin lugar...
Como todos los free talk digo: cualquier duda, comenten! Ah! Quiero armar, como estaba o está de moda, un 50 cosas acerca de mí, lo voy a publicar como entrada del blog, así que, si quieren saber algo o tienen una pregunta para su blogger, comenten y pregunten!!! Responderé a todo en la última semanita de noviembre!!
Nos vemos en la próxima entrada!!!
Sayonara!!!

miércoles, 23 de octubre de 2013

Capítulo 17: Arte y amor.


Poco a poco, la claridad de la mañana la obligó a abrir los ojos muy perezosamente. Abandonó la almohada con lentitud, observando a un lado y el otro, acompañándose de copiosos pestañeos. Sentía la garganta seca, una nebulosa en su mente, peso sobre todo el cuerpo, así que tenía que deshacerse de él. Estiró los brazos para desperezarse y lanzó un profundo bostezo... ¡Ahhh! Increíble... Apenas abrió la boca... su mandíbula... ese solo movimiento le genero un dolor tremendo. Volvió a mirar a todos lados, desconociendo el lugar en el que se encontraba... se observó a sí misma, y también encontró extraña la ropa que traía puesta... ¿Dónde estaba? ¿Qué había sucedido? Ella, la noche anterior... fue a la fiesta por el cumpleaños de Daigo Naito que se realizó en Velfarre, descubrió que la mujer con la que vio a Shinpei era Agatha, hermana de Charlotte, y reclamó al guitarrista por esto. Luego bebió, planeaba regresar con sus amigas... pero... se sintió mareada y en desequilibrio, por lo que fue ayudada por un joven morocho de cabellos y con tez clara... No, él no la ayudo... Él la llevo a una habitación, se le tiró encima y ella le propinó una merecida cachetada... y en respuesta recibió un golpe que la impulsó hacia la pared, su cabeza revotó contra esta y nuestra rubia protagonista cayó al suelo, quedando inconsciente. Lo último que vio fue que ese hombre se acercaba... y ahora, al abrir los ojos y contemplar lo desconocido, decidió ver hacia su derecha... solo para encontrar el peor resultado posible: había alguien allí... alguien que tenía cabello negro corto. Como le estaba dando la espalda, pues dormía boca abajo, no podía ver su rostro, pero lo que ya estaba al alcance de sus ojos no le resultaba agradable. ¿Era aquel hombre? ¿El que la atacó, el que la atropello de forma tan brusca? Si era así, entonces... cuando ella quedo inconsciente...
Por un breve momento, sintió que su corazón había dejado de latir, que toda fuerza deshabitó su cuerpo, que su sangre se volvió hielo, y que ya nada pasaba por ella... el miedo y la angustia atravesaban su ser de lado a lado... si ese hombre estaba allí, junto a Megg, durmiendo aún... eso quería decir que...
La puerta del cuarto se abre, justo en el momento en el cual de sus ojos claros brotaban las primeras lágrimas, que rápidamente se volvieron un nudo en su garganta... y permite que ingrese al lugar alguien que ella no esperaba ver, y su presencia la asusta de sobremanera por un instante, pues luego la curiosidad domina su expresión. Megg ve entrar con sumo cuidado, nada más y nada menos que... Al mismo tiempo el cuerpo junto a ella se mueve, rota y le enseña su rostro, revelando que se trataba de... Shinpei... No, no, Shinpei estaba entrando al cuarto. Quien yacía también en la cama era una amiga de todos ustedes, Selenia.
Megg observa a Shinpei, luego a su amiga, otra vez a él para terminar en ella nuevamente... anonadada, ni siquiera atinaba a sentirse alegre por la terrible confusión. ¿Alguien podía explicarle lo que sucedía? Shinpei la rescató otra vez, eso era evidente... ¿pero qué sucedió después? ¿Dónde estaba? Aunque, si Selenia también se encontraba a su lado, pudo ser ella... No... Si hubiese sido ella, estaría en la cárcel por homicidio, seguramente...
Shinpei: (interrumpe los pensamientos de la rubia) Meggara, vine a ver si despertaste. El baño está desocupado, podés usarlo si querés. (Se va sin esperar respuesta)
Selenia: (recién despierta) Megg... (Trata de tocarla tanteando hasta que la rubia le toma una mano) ¿Cómo estás, aparte de adolorida? (Se levanta un poco para observar a su amiga, cuya imagen le produce una expresión de dolor y evidente desagrado) La puta madre... Tu carita...
Megg: (asustada) ¿Qué tengo?
Selenia: (indicando hacia un lado) Allá hay un espejo. Fijate.
La rubia abandona la cama rápidamente en dirección al espejo, en cual por fin pudo ver la causa de sus dolores: en la parte izquierda de su rostro encontró un raspón rojizo e hinchado, y en el otro, un moretón con tonos verdes, que, debido a su tez tan clara, resultaba casi tétrico, y doloroso de solo observarlo.
Megg: (a Selenia, mientras todavía mira su reflejo) ¿Que pasó anoche?
Selenia: Imagine que me preguntarías... pero me dormí pensando en cómo responderte... Así que te voy a decir la verdad sin disfrazarla.
Megg: Solo trata de no herir mis sentimientos...
Selenia: Linda forma de decirme que me calle.
Akihide: (abre la puerta de repente) Chicas, la comida estará lista en unos minutos, así que pueden ir al comedor... Oh... Meggara... tu (incida su propio rostro) Gomen nasai.
Megg: Ohayoo, Aki-san.
Selenia: (corrigiendo a Megg) Ohayoo gozaimasu.
Akihide: (con una reverencia) Sumimasen (se retira)
Cuando Selenia planeaba abrir la boca para contar a Megg lo que había sucedido, tomó conciencia de sus fachas y su inminente hambre, así que hizo una pausa para ir al baño. Caminando hacia la puerta, topó de nuevo con el tímido guitarrista.
Akihide: (vuelve a entrar) ¿Charotte ha despertado?
Selenia: Vos deberías saber eso más que yo.
Akihide: (extrañado) ¿Yo? ¿Por qué yo?
Selenia: (también extrañada) ¿Dónde se metió esta tipa?
Los dos abandonaron la habitación para buscar a la pelirroja, sin mucha idea de adonde fue a parar. Mientras tanto, Megg se apropió del baño para despabilarse un poco, intentando recordar con fuerza que pasó la noche anterior. Se miró de cuerpo entero por primera vez desde que despertó: aparte de las marcas en la cara, y la nueva muda de ropa, una remera celeste pálido y unos shorts... que parecían calzones largo de varón, no había indicio de algo diferente. Pero, ¿dónde estaba su ropa? Solo encontró los zapatos... Aunque más importante que eso era... ¿dónde estaba ella? Vio a Shinpei y Akihide... Acaso... acaso... ¿Estaba en la casa de Breakerz? (¿¿Viven todos juntos??)
Entre tanto, Akihide y Selenia buscaban a Charlotte. La extranjera vio el baño ocupado y decidió dejar de buscar, pensando que la pelirroja estaba allí, y Akihide, convencido de esto también, optó por despertar a Daigo para comer, así que, como anoche cambiaron de cuarto, lo buscó en su habitación y lo encontró en la cama, tapado hasta el cuello... junto a Charlotte... también tapada hasta el cuello. Ante esa imagen, solo atinó a cerrar la puerta, y estuvo a punto de hacerlo, pero los bellos durmientes comenzaron a despertar... primero él, luego ella.
Daigo: (levanta el torso y se estira) Oh... Ya siento el olor de la comida... Tengo hambre. (Observa a Akihide) Ohayoo gozaimasu.
Akihide: (indicando hacia la derecha del vocalista) Ohayoo...
Daigo: (hace la vista hacia la derecha, topándose sus ojos con Charlotte, tendida a su lado, y vuelve a mirar a Akihide, luego a ella, luego al guitarrita) ¿Cuánto bebí anoche?
Akihide: Creo que bastante.
Charlotte: (comienza a abrir los ojos y casi lanza un grito al ver que está al lado del vocalista... y que Akihide los está viendo) ¿Qué paso aquí?
Akihide: Ohayoo...
Selenia: (acercándose al guitarrista) La del baño era Megg, no sé por dónde andará Charlotte... (Ve hacia el interior de la habitación y ve a su amiga y al vocalista, ambos acostados en la misma cama) Ah, estabas aquí. En un rato estará listo el almuerzo. (Se va, al igual que Akihide)
Charlotte: (recobra sorpresivamente la consciencia de un tirón y se aleja de la cama en un salto) Esta es la habitación de Akihide... ¿Por qué estabas durmiendo aquí?
Daigo: Pervertida... Viniste a acosar a mi amigo.
Charlotte: El futon en el suelo es muy incómodo y él me ofreció dormir aquí si no estaba a gusto.
Daigo: ¿Y por qué no te aseguraste de que fuese Akihide y no yo el que estaba aquí? Ahora esos idiotas pensaran que paso algo entre nosotros.
Charlotte: Si se atreven a pensarlo, voy a poner una cara de acuerdo a las circunstancias (comienza a torcer su expresión de recién despierta a una de... "mal atendida")
Daigo: (pasmado al ver su cara) ¿Qué? (Rezonga) De acuerdo, yo haré lo mismo (da media vuelta y regresa a verla... con una carita de perro asustado y tembloroso, despeinado y... hasta traumatizado, que casi saca de sus casillas a la pelirroja. La apunta y habla con voz débil). Ella... es una depravada... parecía un pulpo intentando manosearme.
Antes de que Charlotte pueda replicar a semejante infamia, Akihide y Selenia regresan al cuarto sin cerrar la puerta, la dejan entreabierta para poder espiar lo que sucedía afuera de la habitación, en el comedor precisamente. Shinpei y Megg estaban hablando de manera bastante confidencial y era difícil oír lo que decían, así que los dos espías aguzaron el oído, al igual que los dos metiches que antes practicaban caras.
Shinpei: Si Daigo no hubiese llamado para avisarnos donde estabas, creo que todo sería diferente ahora. Se-chan y yo te perdimos el rastro.
Charlotte: A Daigo) ¿Vos estabas en el hotel?
Daigo: Si.
Charlotte: ¿Y qué hacías ahí? (Lo piensa bien) No, no me contestes.
Daigo: ¡Callate y deja escuchar!
Shinpei: Solo pude ver que ese tipo te agarro... y me pareció raro porque apenas podías caminar... Así que pensé lo peor, pero no fui el único. Se-chan creyó lo mismo. Por eso decidimos seguirlos.
Megg: Pero... ¿cómo se enteraron de que eso estaba pasando?
Shinpei: Daigo me llamó para decirme que vio que un hombre estaba entrando a una habitación con vos... pero que te vio rara. Así que, decidimos ir con Se-chan a ver que sucedía. Él propuso distraerlo hasta que lleguemos, tocando a su puerta con cualquier excusa.
Megg: ¿Y... ese tipo llegó a hacer algo conmigo hasta que ustedes llegaron?
Shinpei: Creo que no. Cuando entramos, él intentaba subirte a la cama, y vos estabas inconsciente. Eso es todo lo que te puedo decir.
Megg: ¿Y que paso con ese hombre? ¿Por qué me hizo eso?
Shinpei: No era a vos... planearon drogar a otra persona.
Megg: ¿A quién?
Shinpei: si te lo digo, van a escuchar los chusmas de allá (apunta a la habitación de Akihide) y no queremos que esa persona lo sepa.
Daigo: (Sale de repente, seguido por los demás) Ya, tenemos que decirle la verdad para que se prevenga.
Selenia: Estoy de acuerdo en eso. (Antes de que alguien la detenga) La droga era para Charlotte.
Charlotte: (apartándose un poco) ¿Para mí? ¿Por qué?
Selenia: Es obvio que se trata de...
Akihide: (sujeta a Charlotte por los hombros y la conduce hasta la mesa) Primero vamos a comer. Después daremos explicaciones.
Todos se sientan a la mesa, contemplando la comida, consistía en miso, tempura y pan al vapor, pero esto no incluía a Megg, pues para la rubia había una sopa dulce de avena y tamagoyakis, platillos livianos y fáciles de masticar. Los seis comenzaron a comer y cuatro de ellos hacían bromas mientras tanto al cumpleañero, molestándolo respecto a su edad.
No por apatía, Megg prefería comer en silencio, pues su mente estaba ocupada en múltiples pensamientos acerca de lo que sucedió la noche anterior. Según lo que le relató el guitarrista de lentes, tanto él como Selenia entraron a la habitación luego de que ella perdió el conocimiento y redujeron al hombre que intentó abusar de la rubia. Aunque ambos tenían la idea (si se le puede decir así) de propinarle una formidable paliza, por impulso del vocalista, quien se hizo presente en el lugar antes y les avisó sobre el suceso, decidieron obligarlo a confesar. Ese sujeto no tenía motivos para atacar a Megg, ¿por qué lo hizo? La respuesta que consiguieron después de mucha presión los dejó atónitos. Ximena... se trataba de ella, y todo era una trampa para Charlotte, pero salió mal, los tragos se confundieron y Megg terminó viéndose involucrada sin querer. Todo esto sucedió... después de que ella dijo cosas horribles a la persona que la ayudó, a quien alertó a su amiga para contar con apoyo, a quien la vigiló aun luego de ser herido por sus palabras, a quien la rescató una vez más, a quien le cedió su cama y durmió en un sillón para que ella este más cómoda, a... a quien esa mañana la cuidó hasta el punto de prepararle un desayuno adecuado. Esto la llenaba de una miseria inigualable. ¿Por qué fue tan cruel con Shinpei? ¿Acaso había olvidado lo que él hizo por ella, su ayuda incondicional, su ternura al tratarla, los buenos momentos que pasaron juntos? Acaso todo eso valía menos que intentar darle celos con Agatha? No, en su corazón revuelto de tristeza y culpa, todo lo que el guitarrista de lentes hizo por ella recuperaba la importancia que nunca debió olvidar... Gomen nasai, Sumimasen, I'm sorry, perdoname, lo siento, lo lamento, ¿podrías perdonarme? ¿Qué podía decirle ella para reparar su crueldad de la noche anterior, crueldad que le hizo desentenderse de los sentimientos de Shinpei, pisotearlos como si se trataran de una alfombra? ¿Por qué ella no pudo notar que, por más ridículo que fuese, lo que estaba haciendo el guitarrista era un acto de desesperación? Lo único que él deseaba era que ella se le acerque, que le confiese que lo extrañaba... que vuelvan a ser los mismos de antes, cuando la rubia no estaba confundida con KyunHo y no podía ver a otro más que a él. ¿Por qué...?  ¿Por qué...? ¿Por qué Megg valoraba lo que tenía una vez que esto... se alejaba de sus manos?
El timbre del comunicador sonó, llamando la atención de todos y desviando los pensamientos de Megg, quien, pese a su buen apetito habitual, comió poco y con escasos ánimos... pues no creía siquiera merecer poder probar la comida de Shinpei, ni aunque estuviese deliciosa como en ese momento. Daigo fue quien atendió el portero eléctrico y dejo pasar al visitante de la entrada. Unos minutos después ya estaba llamando a la puerta, así que nuevamente el vocalista acude a quien los visita, una mujer... cuya voz resultaba familiar a una de nuestras protagonistas, pues la conocía.
Daigo: Pasa. En el comedor están las chicas.
Mujer: ¿Y dónde está el comedor?
Daigo: Veni conmigo. (Ambos llegan hasta este lugar, donde los demás ya habían terminado el desayuno)
Selenia: (incorporándose de repente) Sa... Saori-san.
Saori: Konnichiwa.
Akihide: ¿Qué es esto? Daigo, ¿cómo tenés el descaro de llamar a Saori?
Daigo: No se queden en la mitad de la historia. Nosotros tuvimos un conflicto, pero después pudimos hablar y ahora nos llevamos bien. Por eso pude pedirle este favor.
Charlotte: ¿Ella es la mujer con la que estabas en el hotel?
Selenia: No. Yo escuché a esa mujer y tenía una voz diferente a la de Saori-san.
Daigo: (indignado) ¿Otra vez escuchando detrás de la puerta? ¿Qué fue lo que oíste, chismosa?
Selenia: (realiza imitaciones casi perfectas) Daigo-sama, vinimos a pasarla bien aquí, Shinpei-san puede resolver sus problemas solo. Callate... Además, te veías mejor con la ropa puesta, ponetela y desaparece de mi vista. (Vuelve a su modo normal) Y hasta ahí escuche.
 Saori: (observa a Daigo, después de un breve silencio) ¿Cómo pudiste decirle eso a una mujer?
Daigo: Tenia que sacármela de encima para poder regresar aquí y ayudar a estos.
Saori: Pero eso fue muy grosero... ¿Pensaste en sus sentimientos, acaso?
Daigo: No me tome el tiempo de pensar, estaba apurado.
Saori: (cubriéndose el rostro con una mano) Sos una bestia. (Observa las bolsas que trae consigo) A lo que vine. (Extiende una de ella hacia Megg) Esto es para vos (otra a la pelirroja), para vos y... (a Selenia) Espero que te quede. Es lo más grande que encontré en mi ropero.
Las tres muchachas reciben las bolsas, aunque no entendían por qué se las estaban entregando. Saori les explicó que Daigo le pidió que traiga ropa para ellas, pues no podían volver al edificio en las fachas en las que estaban y la tintorería recién mañana tendría listas las prendas que llevaron a Velfarre (y tuvieron suerte de que los atiendan un domingo). Y ya enteradas, pasaron a la habitación de Shinpei, donde habían dormido al menos dos de ellas, para cambiarse. A Megg le tocó una remera musculosa con flores y una minifalda; a Charlotte, un short de jean con una camisa de manga corta, y a Selenia, una túnica grande... y solo eso. Miró las prendas de sus amigas, la suya... repitió esta acción unas cuatro veces hasta recién decidir que, como no quedaba más remedio... y Saori-san tuvo tan buena voluntad, decidido vestirse con eso aunque no le resultara muy agradable.
Ya vestidas, nuestras protagonistas doblaron bien la ropa que los muchachos les habían prestado, y abandonaron la habitación. Con todo esto, oficialmente estaban listan para abandonar el departamento y regresar al edificio, donde de seguro tendrían que dar muchas explicaciones, algo para lo que desde ya preparaban sus mentes. Al regresar al comedor, se despidieron de los muchachos, agradeciendo su hospitalidad, y se marcharon acompañadas por Saori Tomoe, quien las acercó hasta el edificio y conversó animadamente con ellas durante el trayecto.
Cuando bajaron del automóvil y se despidieron de la amable modelo, las tres sintieron un escalofrío por todo el cuerpo. Atravesando ese umbral, no sabían bien que les esperaba. ¿Reclamos? ¿Preguntas que no podrían contestar, pues no les resultaba muy agradable hablar del tema? Por suerte, la reacción de las muchachas de allí las sorprendió. Apenas entraron, ya se vieron rodeadas de las chicas, de sus amigas, de Agatha y de los argentinos también, todos listos para decir algo, que callaron al ver el rostro de Megg. Esa sola imagen contestaba más que cualquier palabra, y les generó un dolor increíble en el pecho, como si cada uno de ellos hubiese recibido esos golpes; la misma sensación la tuvo Shinpei, mientras en brazos llevaba a una Megg inconsciente, al igual que Selenia, quien rápidamente se desbordó de indignación.
Entre Selenia y Megg comenzaron a relatar lo que sucedió, tomando sus respectivas consideraciones, pues no pensaban contarlo todo. Los demás escucharon en silencio, anonadados. Ellos solo sabían que hubo un problema y que debían abandonar Velfarre. ¿Cómo se enteraron? Shinpei llamó a Agatha mientras iban a Shibuya para que diga a los demás que... Megg sufrió un ataque, pero que estaba bien, igual que su hermana y la morocha protagonista.
La morocha protagonista no quiso decir delante de Diego, Hernán y Jonathan quién era la responsable del ataque, pues ellos eran sus amigos y podían advertirle... aunque, por otro lado... ¿realmente lo harían? El muchacho sonriente estimaba mucho a su rubia amiga, así que tal vez se pondría de su lado, al igual que Joni, que tanto decía querer a Charlotte, pero no había forma de estar segura de ello, así que opto por callar. Esto fue lo que relato:
Después de bailar un buen rato, las tres fueron a la barra, pidieron algo de tomar, brindaron, bebieron y sin darse cuenta, se separaron. Selenia ni tenía idea d donde estaban sus amigas, pensó que tal vez las encontraría en la pista de baile, pero se topó con Daigo Naito, con quien hablo un rato. Luego él se fue repentinamente, así que la morocha se dirigió a los baños, y cerca de allí encontró a Shinpei, quien le dijo que vio a Megg irse sospechosamente con un tipo desconocido, advirtiendo que ella, aparentemente, no podía mantenerse en pie, así ambos, arrastrados por la desconfianza, siguieron al individuo hasta... un hotel para parejas (ver free talk 4, en la parte de Love Hotel). Cuando él subió al ascensor, lo perdieron. Demoraron un tiempo ciertamente breve que les pareció eterno en tratar de averiguar algo sin éxito, hasta que recibieron la llamada de Daigo Naito contándoles lo que había visto. Ellos tomaron el elevador para alcanzar a aquel sujeto lo más rápido posible, mientras el vocalista distraía al objetivo con cualquier excusa. Una vez que llegaron, comenzaron a golpear la puerta hasta que rompieron la cerradura... y allí lo vieron... ese infeliz golpeó a Megg e intentó abusar de ella. Esta de más aclarar que Shinpei se le fue encima a los golpes, pero el rival resultó bastante diestro en... ¿capoeira? Pese a que notaron esto, de todas formas lo interrogaron una vez vencido, y la rubia puesta a salvo, para saber por qué hizo eso con nuestra dulce protagonista. Y allí terminó esa parte del relato. Después les contó que "decidieron" (no fue algo consensado) ir al departamento de la banda, al cual llamaron a Akihide y este fue con la preocupada pelirroja. Eso fue todo. Lo que falta de esta historia, ustedes ya lo saben por Megg.
Después de escuchar todo esto, y quedarse levemente más tranquilos luego de que Diego revisara a Megg, pues él era traumatólogo, a quien recomendó hacerse unas radiografías por las dudas, aunque el golpe aparentemente no lastimo algún hueso; los argentinos se marcharon de allí... preguntándose si Ximena tuvo que ver con eso. Agatha también tuvo que irse, pero prometió regresar por la noche. En ese momento, se encontraba muy cansada. Las chicas del edificio parecían inquietas, sin embargo quisieron animar a Megg llevándola al Hana Matsuri [2], festival en el cual fueron al templo... y nuestras protagonistas pidieron inútilmente que se acaben sus problemas. Pero, amigos míos, el destino todavía tenía otros planes para ellas.
En cuanto a Agatha, apenas regresó al piso, entró (muy distraída como para notar que no lo hizo sola) y se echó a dormir al menos un par de horas... y digo solo un par porque la despertó después de ese tiempo una pestilencia, algo así como... el resultado de la digestión. Poco a poco recuperó la conciencia, asqueada por el olor, y observo a todos lados para encontrar la fuente de la peste, que ya se propagaba por todo el lugar. ¿De qué se trataba? De lo que les dije. Allí estaba la... "popo", al lado de la criatura que le hizo tan lindo regalito: un perro. Era pequeño, de uno cuarenta centímetros, y tenía mucha “barbita” en el hocico... ¿Y qué hacia un perro allí? Como entró? Lo peor de todo fue que, al ver que ella se movía, el animal comenzó a ladrar con mucha agudeza, causando jaqueca a la recién despierta, quien, arrojando una pantufla cerca del animal, lo espantó. Quedó escondido debajo de la mesa, pero después de un rato reanudó el escándalo con más potencia que antes, y consiguió irritar a Agatha. 
Para salvación del animal, alguien llamó a la puerta, el dueño seguramente, pensó ella, así que corrió para librarse del ruidoso canino y, al abrir... epa epa epa... encontró el rostro amable de un hombre terriblemente atractivo, que casi le produce incomodidad por las fachas en las que andaba. Él era alto, de rostro delgado y muy masculino, con facciones muy interesantes.
Hombre: Sumimasen. Kore kara osewani narimasu [2] 
Agatha: (desconcertada) Yes?
Hombre: Watashi no inu... (Ve al perro) Ah, Natsu [3], ven aquí. (El can corre hasta adonde esta su dueño, quien puede ver así el "regalito" que dejo en el piso. A Agatha) Oh, lo lamento. Voy a limpiar eso.
Agatha: I'm sorry, but i don't speak japanese.
Hombre: (en inglés) Oh, lo siento. ¿Me permite pasar para limpiar lo que hizo mi perro?
Agatha le abre paso sin pensarlo demasiado, pero el hombre regresa a su departamento para buscar algún producto de limpieza, guantes, papel y una bolsa, y de paso deja allí a su mascota. Luego se encarga de limpiar en completa calma la "popo" de Natsu y se deshace del mal olor con mucha rapidez. Entre tanto, Agatha solo podía mirar sin hablarle, sintiéndose incómoda por ello en el fondo, pues con cada vistazo lo encontraba más atractivo e interesante.
Hombre: Finish. Lamento mucho los problemas que Natsu ocasionó. ¿Puedo hacer algo para compensarla?
Agatha: Eh... No es necesario. Te agradezco que hayas limpiado por mí.
Hombre: En verdad quisiera compensarla por la molestia. ¿Me permite invitarla a cenar? Conozco un lugar desde el que se verán los fuegos artificiales de esta noche.
Agatha: Acepto tu invitación. Sería muy descortés de mi parte rechazarla.
Hombre: (extiende una mano hacia ella) Mi nombre es Ginzo Tanaka.
Agatha: (Acepta su saludo estrechando también su mano) Yo soy Agatha.
Ginzo: Agatha-san, te parece bien si nos reunimos en el pasillo, aquí frente a tu puerta, a las 8?
Agatha: Perfecto.
Ginzo: Muchas gracias, y lamento las molestias. Que tenga un buen día. (Saluda con una reverencia y se va)
Agatha permanece en el umbral todavía, preguntándose porque un hombre tan apuesto invitaba a una desconocida a la que vio en las fachas en las que ella se encontraba, pero... ¡la invito a cenar! ¿Qué rayos importa, no? "Oh, mi encanto es inocultable" bromeaba y reía sola "Encima me limpio el piso, que lindo" seguía murmurando aunque nadie la escuchaba. Pese a sus pensamientos positivos, todavía sentía el dolor de cabeza que le dejo Natsu con sus ladridos irritantes... aunque era un lindo animalito, así que estaba perdonado.
Apenas tuvo tiempo de bañarse para ir al templo por los festejos del Hana Matsuri con su hermana y las demás muchachas, para ver algún espectáculo y tal vez los juegos artificiales. Obviamente ella no se quedaría hasta esa instancia, y desde el principio les advirtió que quería regresar temprano.
Selenia: ¿Por el partido de Argentina, no?
Agatha: Si, si... (Lo piensa) ¿Era hoy el partido?
Selenia: Si. Yo tengo fiaca de verlo, así que contame que pasó.
Agatha ya tenía la excusa perfecta, pero... también sentía ganas de cancelar la cena para comprar una buena cerveza, una pizza grande de muzzarela, o lo que sea, mirando a su equipo, alentándolo apasionadamente desde la distancia. Por esto, al regresar al piso, revisó en la computadora rosa alguna trasmisión en español y encontró una por fin después de la búsqueda rigurosa... y ya escuchó el timbre. Observó el reloj fijamente: ya eran las ocho de la noche. De seguro se trataba de Ginzo. "Que puntual" pensó, "¿Como le digo que... lo dejemos para otro día? Con su cara de bueno tal vez me convenza, pero... el Pipa es el Pipa y va a jugar hoy". Abrió la puerta con una nueva idea: ¿por qué no invitarlo a ver el partido? No estaba coqueteándole ni nada por el estilo, así que no necesitaba una pose de conquista y podía mostrarse absolutamente natural.
Agatha: Hello!
Ginzo: Agatha-san... sé que yo la invite a cenar, pero... olvide un evento importante. ¿Podríamos pasarlo a mañana?  (Antes de que ella conteste que no le resultaba para nada molesto, la trasmisión preliminar del partido comenzó a todo volumen, por lo que él se notó que Agatha también iba a mirarlo) Esta... está por ver un partido de futbol?
Agatha: Si... el de Argentina. O sea, no olvide la cena, pero... (Comienza a notar que él se entusiasma) ¿Este es tu evento?
Ginzo: Si. Tengo televisión satelital en mi departamento, así que...
Agatha: ¿Hay algún problema si voy? Aquí solo tengo conexión a internet.
Ginzo: Claro, no hay problema.
Agatha: En un rato salgo. Voy por la cerveza.
Ginzo: Yo tengo.
Agatha: No creo que sea suficiente para los dos.
La joven recoge unas cuatro latas grandes que previamente dejó en la heladera y las lleva hasta el departamento de Ginzo, donde él ya tenía listo lo que ella tanto deseaba: Pizza al estilo italiano.
Una vez que los dos ya estaban en el departamento, sentados en el sofá frente al televisor, comiendo porción tras porción y bebiendo lata tras lata, hasta que terminó la comida y cerveza, pero no el partido. Agatha trató de contenerse en sus alientos, salvo algún insulto en español y por lo bajo al árbitro, al jugador rival, al que pateaba mal, etc., pues veía que Ginzo estaba muy tranquilo tras sus lentes de marco fino, los cuales abandonaba mientras no miraba la pantalla led, o sea, cuando comentaban lo que pasó en el entretiempo. Los dos juntos, hablando de futbol, parecían dos entrenadores expertos, afortunadamente tenían opiniones parecidas. A él le causaban una gracia tremenda los comentarios de la extranjera, era como un personaje sacado de una comedia. ¿Dónde estaban las chicas desprejuiciadas y jocosas como ella?
Cuando terminó el partido, ambos solo charlaron un rato más y luego se despidieron. Agatha, cansada por el tremendo día que tuvo y las pocas horas de sueño, fue a dormir alegre después de todo, por conocer gente agradable (y bella) y, por supuesto, por que ganó Argentina.
Al día siguiente, regresemos al edificio, en el cual muy temprano por la mañana se realizaba una sesión de maquillaje muy esforzada para lograr que no se note el enorme moretón en la carita de Megg, pues el raspón podía justificarse con cualquier excusa, y ellas desde la semana pasada debían cuidar sus actos, no podían dejar que la rubia aparezca así por la universidad y sea víctima de los rumores. Gracias a mucho esfuerzo, lograron su propósito: nada de eso se mencionó, la gente no lo noto, solo miraban con curiosidad el raspón, pero no hacían preguntas al respecto. En el trabajo de la dorada protagonista sí, de hecho se mostraron preocupados, pero ella les dijo que se encontraba bien, y que solo fue un accidente.
Mientras ella trabajaba en la tienda de discos y Selenia en ZR, Charlotte planeaba salir de paseo con su hermana cuando fue llamada a... ¿una reunión de trabajo? Así es... la marca para la que modeló en una sesión de fotos la llamó para realizarle una interesante propuesta... ¡Otra vez debía encontrarse con Ximena! ¿Cómo haría para contenerse y no caerle a cachetadas por lo que hizo con Megg? ¿Cómo disimular el desprecio que sentía por ella después de enterarse de lo que hizo? Tal vez esta era la oportunidad de enfrentarla cara a cara, de mujer a mujer, y poner fin a la problemática situación que la mujer morena planteaba. Para su suerte o desgracia, Ximena fue quien habló con ella, disimulando a la perfección el odio gratuito hacia nuestra pelirroja.
Charlotte: (una vez que termina la propuesta) No lo haré.
Ximena: (con suma serenidad) Firmaste el contrato para ser una de las caras de la marca, no para una sesión de fotos. Esto es parte de tu trabajo. Si te negás, podemos demandarte por incumplimiento. Y no creo que... eso te beneficie en la universidad.
Charlotte: (piensa) "Maldita bruja... lo sabe". (A Ximena) Está bien, participare del desfile. Pero quiero que hablemos de mujer a mujer.
Ximena: (su expresión no cambió, pero dejó sus papeles a un lado) Bien, hagámoslo. Envíale mis disculpas a Meggara. Vos deberías estar golpeada, no ella.
Charlotte: (irritada) ¿Por qué haces todo esto contra mí?
Ximena: No te lo tomes personal. Toda mujer que estorbe mi camino hasta Akihide pasara por lo mismo. Si querés salir bien librada de todo... Tenés que alejarte de él. Si lo pensás con calma...
Charlotte: (interrumpe) Está bien. Voy a alejarme de Akihide. Ya no lo veré, ni estaré cerca suyo. No tendré contacto con él desde ahora. Así que quiero que te alejes de mí y de mis amigas.
 Ximena: (sonríe triunfalmente) Que decisión tan inteligente. Te felicito.
Charlotte: Solo te advierto que, tal como vos dijiste, si no soy yo sería cualquiera. (El rostro de Ximena se torna disconforme) Akihide no te quiere, ya te olvidó. Y si no es conmigo, va a buscar a otra mujer que no seas vos.
Ximena: (vuelve a sonreír con seguridad) Parece que no sabes nada de hombres, mocosa. Ellos solo quieren una cama tibia donde revolcarse... (se incida a si misma) Con una mujer de verdad... (Ahora, a la pelirroja) o con una cualquiera.
Charlotte, presa de la rabia, agarra el vaso de agua que tiene en frente y arroja todo el contenido del mismo en el rostro de Ximena, quien se levanta de golpe, profiriendo insultos hacia la pelirroja, incluso quiere saltar el escritorio y golpearla.
Charlotte: (prevenida) No creo que eso te beneficie en el trabajo... Y te advierto que si algo llega a pasar con mis amigas, vendré yo misma a ajustar cuentas con vos, porque mis tacos son suficientes para aplastar víboras amargadas.
Echa hacia atrás sus rulos y sale de la oficina, dejando tras ella a una furiosa Ximena. Ya puede sentir ese odio golpear su espalda con la mirada mientras ella se va, pero no le importa. Aquella bruja no tendría motivos para hacer algo contra ella una vez que hable con Akihide... "Si los dos nacimos en el otro lado del mundo... es porque jamás estaremos juntos" pensaba constantemente desde que supo la verdad. Era hora de dejar esa historia de lado, por muy doloroso que sea... ella estaba destinada a irse, él a quedarse allí, y aunque en Koochi la pelirroja aseguró que juntos podían superar las distancias y prejuicios, algo en lo que seguía firme... se apoderó de la idea de que... para avanzar, a veces es necesario dar un paso al costado.
Saliendo de las oficinas, se dirigió a ZR, con los propósitos de ver como quedó el comercial y hablar con Akihide. Mientras caminaba, ya intentaba organizar un discurso. ¿Qué le diría? ¿Cómo podría fingir absoluta indiferencia sin sentirse mal, sin sufrir, sin... traicionarse? ¿Y si le hablaba con la verdad? Si le confesaba que decidió alejarse de él para proteger a sus amigas... que reacción tendría Akihide? Diría que está bien, que haría lo mismo... ¿que eso era lo mejor? Si, conociéndolo, estaría de acuerdo, aunque en sus fantasías más románticas, ella deseaba que él se oponga, que la abrace diciendo: “Yo no puedo alejarme de vos”. Pero... el pelilargo guitarrista no lo haría. Él aceptaría su decisión, diciendo que la comprendía, aunque no era así. Si de verdad la comprendía, tendría que rechazar lo que ella le diría. ¿Era capaz de hacerlo?
Después de ver el comercial, y mostrarse conforme con el trabajo realizado, regresó a la entrada, buscando con la vista a un Akihide que brillaba por su ausencia. Preguntó a Ichiyo si la banda estaba allí, y terminó enterándose de que hubo una especie de discusión por la llegada de Meggara.
Charlotte: (Sorprendida) ¿Megg? ¿Por qué vino aquí?
Ichiyo: Para hablar con Shinpei-san. Y después de que ella se fue, Daigo-sama y Shinpei comenzaron a discutir. Parece que se pelea... (Ve llegar a Daigo y se calla)
Charlotte: (sin notar la presencia tras ella) ¿Se pelearon Daigo-san y Shinpei?
Daigo: ¿De qué hablan? Los problemas de ZR son privados.
Ichiyo: Pero Daigo-sama, esa fue una pelea entre ustedes. ZR no tiene que ver. (Alerta) Ahí regresa Se-chan.
Selenia: (acercándose a la recepción) ¿Paso algo en mi ausencia?
Daigo: Si, pero primero decinos cómo esta Meggara y cómo es que volviste tan rápido.
Selenia: Deje a Megg en Aoringo, con Atsuko y Hernán. Y, por supuesto, ella se quedó muy mal después de lo que pasó.
Daigo: Con todo lo que le dijo Shinpei, se la entiende.
Selenia: (con severidad) ¿Y para qué vino? Ella sabe que él está enojado, ¿para que se expone?
Daigo: Esta bien que venga, eso muestra que tiene buena predisposición para arreglar las cosas.
Selenia: Tendría que esperar un tiempo prudente y esperar a que el enojo de Shinpei-san se calme.
Daigo: ¿Para qué? Después él va a ir por ahí lloriqueando porque ella no le muestra interés.
Charlotte: Disculpen que me meta, pero Daigo-san tiene razón. (A él) ¿Qué paso? Sos tan diferente... ¿Te quitaron el curso de machismo?
Daigo: (visiblemente molesto) Akihide está en la sala de ensayo... solo.
Por esas palabras, y la expresión el semblante de Daigo, Charlotte entendió que la estaba echando, y sintió deseos de permanecer allí solo para fastidiarlo, pero como llegó hasta la productora con el plan de ver al guitarrista, hizo caso omiso, pese a su horrible sentido de la orientación. Encontró la sala de puro milagro... porque alguien ejecutaba una canción con la guitarra tan serenamente que no podía tratarse de otro más que de Akihide... Asomó la cabeza hacia el interior de la sala...  vio que no se trataba del pelilargo, sino de Shinpei. A su lado estaba el guitarrista que ella buscaba, murmurando algo que no podía escuchar al protagonista de lentes, hasta que este último levantó la vista y notó la presencia de la extranjera. Por esto, guardó la guitarra en la funda y los dejó solos sin decir más. 
Akihide: (visiblemente contento) Charotte-sa… (Apenado) Charotte. (Breve reverencia) Konnichiwa.
Charlotte: Konnichiwa… (Intenta actuar con el menor entusiasmo posible… pese a que ver lo contento que se puso con su presencia era tan adorable… No es justo) Me entere de que Megg y Shinpei discutieron…
Akihide: No fue así. Ella vino a buscarlo… pero él no quiso acompañarla y le pidió que se vaya.
Charlotte: (trata de no mirarlo a los ojos) Entiendo… Selenia me dijo que dejó a Megg en AoRingo, debería ir a verla…
Akihide: (cambia repentinamente de tema) Hoy estás muy linda. (Ella lo mira, desconcertada, así que siente que tiene que explicarse) Eeto… [4] Lo que quise decir es que… siempre estás muy linda… Porque ya lo sos. Solo quería decírtelo… Quiero… Quiero comenzar a decirte lo que pienso y… también lo que siento.
Charlotte: (Trago saliva... dolorosamente... Justo en ese momento, después de que ella había decidido alejarse de él... ¡Justo ahora Akihide quería demostrarle de alguna forma lo que sentía. Piensa) "Por favor, rechaza lo que te voy a pedir. Decime que no estás de acuerdo. Por favor" (A él) Arigatoo... Creo que tengo que hacer lo mismo. Así que... En este momento... me interesa la seguridad de Megg... y de Selenia también. Ellas son como mi familia aquí, y valen más que cualquier capricho... que cualquier otra persona.
Akihide: (sin darse cuenta) Es un sentimiento muy noble.
Charlotte: (al borde de la angustia, siente que en cualquier momento brotara su inminente llanto) Hasta ahora... nadie más que nosotros salió perjudicado. Y puedo soportar todo eso, pero... no soy capaz de ver como lastiman a las personas que aprecio. Así que...
Akihide: (comenzó a comprender) ¿Lo decís por Ximena? (Al ver que ella asiente, con mucha concentración) Yo... haría lo mismo si estuviese en tu lugar. Así que... no te sientas mal por decirme esto. Entiendo que quieras evitarte más problemas.
Charlotte: (con las primeras lagrimas aflorando de sus ojos y voz quebrada, se pone de pie y saluda al guitarrista con una reverencia) Sumimasen... (Da media vuelta y comienza a alejarse, pero... Akihide la detiene)
Akihide: (rodea a la muchacha por la espada, aferrándose a ella. Apoya la cabeza en su hombro) Yo... Soy quien debe disculparse. Esto es mi culpa, solo mía. Gomen nasai.
Charlotte: (ya no puede contener el llanto, pero trata de que este no la desborde) Soltame... por favor...
El guitarrista libera a nuestra protagonista, quien huye de allí lo más rápido que puede, antes que quebrarse por completo. Ella desea que él la detenga, que la pida que se quede a su lado, mientras que Akihide, desde el fondo de su corazón, desea que Charlotte de media vuelta y regrese a su lado. Ambos esperan desesperados al héroe romántico que no se animan a ser.
Ella salió echa un alma en pena, demasiado débil como para consolar a su amiga Megg, no podía ir a verla. Tampoco deseaba regresar al edificio con las muchachas, así que, como en los viejos tiempos, llegó hasta adonde estaba Agatha, y abrazándola lloro amargamente. Una vez que se calmaba y parecía que estaba en condiciones de contarle las razones de su angustia, esta trepaba nuevamente por su garganta. Cuando su hermana fue a preparar un té de tilo, con el afán de tranquilizar los destrozados nervios de Charlotte, vio que esta se recostó sobre el sillón, seguramente, y ahora dormía profundamente. Agatha rio para sí, antes de retirar los zapatos a su hermana para que pueda dormir cómodamente... quien sabe hasta qué horas.
Varios días han pasado desde aquel lunes por la noche. Megg no ha vuelto a ver a Shinpei, y la angustia había comenzado a hacer estragos en sus ánimos, pues la llevaban irremediablemente a la depresión. Las muchachas intentaban provocar su buen humor, y ella trataba de sonreír para corresponder a sus esfuerzos, pero era muy evidente que no era del todo sincera... En cuanto a la pelirroja, después de esas diez horas de sueño en el sofá de la sala del piso donde estaba Agatha, entró en un estado epifánico que sus amigas desconocían. Por suerte, su hermana pudo advertirles de que se trataba: cuando Charlotte entra en estado de depresión, se duerme y tiene un sueño epifánico que le ordena que pinte una imagen de ese mismo universo onírico, así que se la pasaba pintando en la habitación, realizando un mural. El cuarto de las extranjeras tenía tanto olor a pintura, diluido y otros materiales que las protagonistas no podían dormir allí, y se instalaron en la habitación de sus amigas japonesas.
Tsugumi: (mientras leía uno de sus apuntes, vio hacia un lado) Se-chan... (Las demás, Maya y Atsuko levantan la vista y notan que Selenia volvió a quedarse dormida) Se-chan... (Ninguna quería sacudirla y despertarla, pero...)
Selenia: (levanta la cabeza) Ah... (Respira fuerte para despabilarse) Tengo que seguir (retoma la lectura)
Atsuko: Se-chan... estas muy cansada... deberías dormir un poco.
Selenia: (negando con la cabeza) Esta noche no puedo dormir. Tengo mucho que corregir. Megg puso todo su amor en la traducción, pero hay muchas partes que están mal. Y Charlotte, entre que pinta y pinta... se está atrasando con lo suyo. No puedo darme el lujo de dormir.
Maya: Para empeorar las cosas, hay rumores de que Daigo-sama esta saliendo con una mujer. Debes sentirte muy mal...
Selenia: No puedo darme ese lujo. Charlotte está deprimida, Megg también. Si yo me deprimo... No, gracias.
Tsugumi: ¿Podemos ayudarte?
Selenia: Si saben español, sí.
Las tres muchachas, decepcionadas por no poder ayudar a la ocupada Selenia, dirigieron la vista hacia el cuarto en el que estaba Charlotte, y, atraídas por la curiosidad, pasaron a ver el mural, aunque fuese solo asomando la cabeza: lucia fantástico, pero les generaba una sensación de tristeza... la pelirroja estaba sentada frente a su obra, contemplándola en silencio.
Atsuko: (Por lo bajo) Que tristeza me da...
Tsugumi: Es como ver el mundo derrumbarse...
Maya: Es como ver morir al amor...
Charlotte: (todo lo escuchó) No... No se trata de eso... Esto es algo más grande que yo.
Maya: Ah... Solo estábamos mirando.
Charlotte: (apunta al escritorio) Allá esta la tarea de esta semana. Dénsela a Selenia y díganle que vaya a dormir. (Se levanta y sacude su ropa, sucia con pintura. Abre la ventana) Ventilare la habitación para que podamos volver a dormir aquí.
La pelirroja comenzó a guardar los restos de pintura y demás materiales, mirando a cada rato el mural, con una extraña sensación de disconformidad, preguntándose por qué no entendían lo que ella pintó. Ese siempre fue su problema: Jamás podía lograr que los demás vean lo que quería expresar, y esto, inconscientemente, le gritaba que su obra no estaba terminada. ¿Qué le faltaba? Era la pregunta que nunca pudo contestarse. ¿O es que, como artista, era tan mediocre que no encontraba el lenguaje indicado?
Pasó esa noche, hasta el viernes a la mañana. La habitación de las chicas aún no estaba apta para ser habitada, pues podían intoxicarse con el olor del mural si entraban allí. Además, como Selenia se durmió con la mitad del trabajo hecho, prefirieron no reunirse en la biblioteca y terminar en el edificio las traducciones que faltaban. Almorzaron y partieron Megg y la morocha protagonista hacia su trabajo, mientras que Agatha fue invitada por Charlotte para conocer el producto de su epifanía. Pese a los años que las unían, la hermana de la pelirroja no comprendía la pintura, le parecía que trasmitía algo muy toxico, y eso no era lo que ella deseaba escuchar. Cada chica del edificio que la vio dijo algo similar, y eso le resultaba decepcionante. Tal vez ese mural no debía estar ahí. Su razón de ser paulatinamente perdió sentido, incluso su presencia le parecía estorbosa, y por algún extraño capricho, fue a comprar pintura blanca para borrarlo de la pared.
Entre que sucedía todo esto, Selenia llego a ZR y encontró a todo el mundo alborotado, buscando por aquí y por allá. ¿Que buscaban? El llavero de Daigo Naito, que había desaparecido durante la mañana. Si recuerdan bien como comenzó esta historia, entenderán porque pidieron a la recién llegada que los acompañe en la labor, tal vez volvía a aguzar el oído y el vocalista dejaba de atormentarlos.
Akihide: (en voz alta) Deténganse. Daigo olvidó las llaves en casa... o eso creo.
Daigo: No las deje ahí. Las traje, de eso estoy seguro.
Akihide: Yo tampoco encuentro mi guitarra, pero iré a casa a buscarla y traeré tus llaves. Algo me dice que están ahí.
Daigo: Anda, entonces. Nosotros seguiremos buscando. (Akihide sale)
Obatta: Nadie seguirá con estoy. Estoy cansado y hay mucho trabajo amontonado. Daigo-san puede buscar solo.
Selenia: (acercándose ala recepción, donde están Ichiyo y Daigo, mientras el resto de la gente deja de buscar. A ambos) Aki-san parece molesto.
Ichiyo: Es que... hoy vino Ximena-san a arreglar algo de un desfile donde estará Charotte.
Daigo: Viene esa tipa y solo trae mala suerte. Desapareció mi llavero, y la guitarra de Akihide. Es un gato negro.
Ichiyo: Pero yo vi a Aki-san entrar con la guitarra.
Daigo: Y yo traje mis llaves, estoy seguro de eso.
Selenia: ¿Las cosas desaparecieron antes o después de que ella se fuera?
Daigo: Después. Quise ir a buscar algo en mi automóvil y no encontré mis llaves en la chaqueta.
Selenia: Que raro, ¿no? Ella se va... y las cosas desaparecen (los hace pensar) ¿Y si ella las robo?
Ichiyo: ¿Y para que querría las llaves de Daigo-sama?
Selenia: Porque son las llaves de la casa donde vive también Aki-san.
Daigo: (sigue el hilo de pensamientos) Y la guitarra es la carnada perfecta. (Los tres se quedan pasmados... -incluso Ichiyo, que nada entiende-) Hasta eso puede llegar esa mujer... Está loca.
Selenia: Daigo-sama... ¿deberíamos ir a ayudar a Aki-san?
Daigo: ¿Y que va a hacer? ¿Violarlo? Es imposible... (Lo piensa bien) Pero... tratándose de Akihide... (Parece alarmado) tenemos que ayudarlo... (Ve que Ichiyo le hace señas para que de media vuelta, y ah hacerlo... se encuentra con su madre) Okasan?
Sra Naito: ¿Que forma es esa para saludar a tu madre?
Daigo: Dijiste que jamás pisarías este horrible lugar. ¿Por qué estas aquí? Y no puedo atenderte, voy de salida.
Sra Naito: No vengo a que me atiendas, sino a que me digas que pasó con Katerin y por qué hay fotografías en las que se te ve con otra mujer… (Comienza a mirar a Selenia, pero esta intenta escabullirse, así que la madre de nuestro protagonista esquiva a su hijo y la agarra por un brazo) Tu cara se me hace familiar…
Selenia. (simulando la voz) No sé de qué me habla, obasan [5]. No la conozco.
Daigo: Esta chica solo es una empleada de ZR. Dejala.
Sra Naito: (ignora a su hijo) Tu cabello era largo… ¿Y qué pasó con tu estilo? Vos sos Katerin.
Daigo: (impresionado, intenta desviar la atención) ¿Cómo te parece que esta tipa gorda y estúpida es la bella e ingeniosa Katerin?
Selenia: (tocándose el pelo) Gracias por lo de bella… (Como ve que él le dirige una mirada asesina, se explica) Ya lo descubrió, yo no puedo cubrir tus errores. (A la Sra Naito) Katerin es una farsa. Yo soy Selenia González, la asistente de vestuario de Obatta.
Sra Naito: (dirige una mirada de indignación a Daigo, pero habla con la simpática morocha) ¿Asistente de vestuario? Se me hace familiar… ¿Te contó mi adorado hijito sobre Anna Obatta?
Selenia: No, pero…
Daigo: (interrumpe, jalando a Selenia de un brazo) Vamos por Akihide.
Selenia: (mientras es jalada) Sayonara, obasan. (A Daigo) No me aprietes tanto.
Shinpei: (que justo entraba a ZR) Oh, ¿adónde van juntos?
Daigo: Necesito que vengas conmigo. ¿Traes las llaves de casa?
Shinpei: Si, pero no me gusta ser sujeta velas.
Daigo: Vamos a casa a rescatar a Akihide.
Sin palabras de por medio, Shinpei marcha con ellos hacia la torre de departamentos de Shibuya en la que vive la banda. Ninguno habla, sino que se mantienen alerta ante la menor señal, de Ximena o de Akihide. Realmente deseaban que no sucediera nada malo, o que se hayan equivocado, pero… tratándose de aquella loca, que les había parecido inofensiva y fue capaz de hacer drogar a una chica para que abusen de ella… podían temer lo peor, y ya lo estaban haciendo. Aunque, por desgracia, la morena era capaz de cosas mucho más espantosas. No quiero adelantarme, solo deseo hacer una advertencia.
Cuando los tres llegaron al departamento, lo más rápidamente posible, el peligro ya había pasado. Ximena no estaba allí, ni había rastro de ella, o de Akihide. Al primer vistazo, él no estaba, pero cuando buscaron con más detenimiento, lo encontraron en su habitación, colorado hasta las orejas, con manos temblorosas, curándose un leve corte en la frente. En el suelo había fragmento de un jarrón roto, y rastros de algún tipo de forcejeo… ¿Qué fue lo que sucedió?
Selenia: Aki-san… ¿qué fue lo que paso?
Daigo: ¿Ximena te atacó?
Shinpei: ¿Qué pasó, Akihide? Decinos algo
Akihide: (habla lentamente, mirando hacia la nada) Ximena… Estuvo aquí… Pero ya todo terminó (junta algo del suelo y se lo entrega a Daigo). Tus llaves… Ella las robó. Al igual que mi guitarra.
Selenia: ¿Y dónde está esa perra? ¿Cómo se atrevió a atacarte?
Akihide: Yo la eche. Ella… estaba aquí cuando yo llegue. Se encerró en mi cuarto… conmigo y… comenzó a decir estupideces… Luego… se quitó la túnica y… no tenia ropa debajo… Pero yo la eche.
Daigo: ¿Fue difícil, verdad?
Selenia y Shinpei: (indignados) ¿Qué decís?
Daigo: Bueno… Ximena es una desgraciada… pero es atractiva.
Akihide: No… No fue difícil. Para mi hay… la belleza no es importante, porque ella es muy bella solo por fuera. Por dentro... es una mujer horrible.
Daigo: (apoya las manos en los hombros de Akihide) ¿Querés un te relajante? ¿Un café? ¿Agua?
Shinpei: (como Akihide no contesta) ¿Un pokari [6]?
Selenia: ¿Una medida de Sake?
Akihide: (aparta amablemente las manos de Daigo) No quiero tomar algo. Quiero caminar. (Se levanta y se va.)
Cuando Daigo y Shinpei quieren seguirlo para impedir que se marche, Selenia se les atraviesa en medio del camino, incluso abre los brazos para no dejarlos pasar, mientras Akihide se aleja y desaparece dentro del ascensor. Nuestra protagonista sabia hacia donde lo llevaría su deambular, o a qué lugar lo conduciría su... ¿corazón? (Si, pónganle) Y para ella, ya era hora de que esos dos resuelvan sus problemas. Ustedes creen lo mismo, ¿no? ¿Quieren ver lo que sucede? ¡Ok, se los mostraré!
Charlotte justo había regresado al edificio con la pintura blanca y comenzaba a prepararla, mientras las demás muchachas intentaban convencerla de que no lo haga. Seguramente si veían el mural más detenidamente podrían entender lo que ella quiso expresar, pero la pelirroja se negaba. Con tanta rapidez se arrepintió del trabajo de tres días. Ya tenía la pintura preparada la pintura y el rodillo, decidida a dar muerte a su obra. Sin embargo, de pronto la invadió un amor de "madre" que le impedía mover una mano contra su creación. Ese pequeño monstruo que entristecía a quien lo miraba merecía vivir, porque desde que lo creo ya tenía vida. Todo artista es un Frankenstein, un Prometeo, de alguna forma.  Introdujo el rodillo en la pintura lista... ella no era Víctor, ese mural no era un engendro... alguien golpea la puerta, así que detiene sus acciones.
Charlotte: (después de abrir rápidamente la puerta, pues piensa que se encontrara con una de sus amigas... pero no) Eh?
Akihide: Charotte... las chicas me dejaron pasar hasta aquí.
Charlotte: (confundida) Yo... te dije que... ¿Por qué estás aquí?
Akihide: (ve el mural) Eso... (Indica la pared) ¿Lo pintaste?
Charlotte: (lo deja pasar y cierra la puerta) Si, yo lo hice. Pero voy a sacarlo de allí.
Akihide: (contempla el mural) ¿Por qué? Si es hermoso.
Charlotte: (extrañada) ¿Hermoso?
Akihide: Si... es triste, pero hermoso a la vez. (Indica una parte del mural) Esta sos vos, pero no sos el centro, (indica otra parte) estas son Se-chan, Meggara, Agatha, tus amigas... hay gente que yo no conozco... (Apunta al centro) Y esta también sos vos, pero es una vos que no todos ven. Charotte... ¿por qué te ves así? ¿Porque pensás que sos débil?
Charlotte: (cabizbaja) Porque... soy vulnerable. Porque las cosas que no afectan a mucha gente... a mí me lastiman mucho. (Lo mira) ¿Qué te paso en la cabeza?
Akihide: Ser sensible no te hace débil, no lo veas como un defecto. Tu mural impacta el alma de la gente... y eso significa que tu sensibilidad los mueve.
Charlotte: Ser sensible solo me lleva a ser incomprendida.
Akihide: Yo no lo veo así... Charotte es una persona maravillosa… A la que hirieron muchas veces, ¿verdad? Charotte es una chica que tiene miedo… y que se resguarda dentro de sí misma para no ser lastimada otra vez. No es una persona egoísta, aunque así lo crea. Es una niña y es una mujer a la vez. (La mira fijamente a los ojos) No creo que tu sensibilidad sea un defecto, sino algo bueno. Solo que vos… sos de esas personas que se guardan todo…
Charlotte: (lo interrumpe) Solo… solo nos conocemos hace dos meses. Y vos no tenés idea de… (Apunta el mural) Esta cosa muestra lo patética que soy. La sensibilidad solo me llevó a odiarme por ser tan débil, porque es muy fácil lastimarme, es muy fácil ilusionarme, deprimirme y hacerme sufrir… (Siente un nudo en la garganta y deja de hablar)
Akihide camina hacia Charlotte, reduce la distancia que hay entre ambos, pero todavía la siente muy lejos. Ella confunde la empatía que ve en su semblante con lástima, e intenta ocultar su cara, pero él no se lo permite. Retira suavemente la mano con la que ella quiere cubrirse el rostro para mirarla a los ojos con una profundidad que atraviesa el alma de la pelirroja. Quiere que se vaya y la deje sola, no desea que la vea flaquear, pero al mismo tiempo, si el guitarrista diese media vuelta para irse, sería capaz de seguirlo… Y es esa combinación de “dejame” y “abrazame” lo mueven a querer abrazarla con su alma, con todo su ser. Ya comienza a atraer a Charotte, a rodearla con los brazos, a reconfortarla con su calor para aliviar tantos sentimientos encontrados, pero son los propios, los de él, un poco más fuertes. De manera inconsciente casi, sujeta el rostro delicado de la pelirroja y busca con su boca a aquellos labios rosados, que parecieron pétalos de flor. Esta vez no demoró ni un segundo, no hubo una sola pausa que les permitiese retroceder o pensar en otra cosa. Simplemente se unieron, por impulso del pelilargo guitarrista.
En ese beso, tan esperado por los dos, descargaron toda la ansiedad de la espera, todo el deseo acumulado desde la despedida luego de la exposición en el museo, desde la cena que compartieron, desde la visita a Yokohama, desde que estuvieron en Koochi, en la galería de Shibuya y en la sala de ensayos en ZR, antes de despedirse. Ambos se abrazaron fuertemente, cuando uno parecía querer soltarse, el otro lo aferraba con fuerza, y si llegaban a separarse un poco, apenas volvían a mirarse a los ojos, el magnetismo atraía sus bocas nuevamente. Rechazaban completamente la idea de alejarse, pero lo hicieron solo cuando Akihide noto algo ciertamente particular…
Akihide: (abrazándola) Charotte… estas temblando.
Charlotte: (rodea el cuello del guitarrita con los brazos y lo atrae a un boca una vez mas) Es que… estoy emocionada. (Se abrazan)
Ante esta escena tan idílica, las chicas que comenzaron a espiarlos desde hace un rato, sin que ellos lo notaran, se mostraban complacidas y emocionadas al mismo tiempo, una de ellas hasta las lágrimas, que no sabía muy bien su eran de alegría o de tristeza (ya imaginaran a quien me refiero).
Megg: (sonriendo para sí, se aleja un poco) Vamos, Charly… Hace que valga la pena.

Mientras todo esto sucedía en el edificio, luego del fracaso que tuvo, Ximena llegó enfurecida a su departamento, arrojando cosas al piso, a las paredes, de la misma forma en que, embargada de ira, arrojó un jarrón contra el tímido protagonista. El rechazo de este, sus palabras ofensivas hacia ella, y halagadoras hacia Charlotte, fueron la gota que rebalsó el vaso. ¿Cómo pudo rechazarla? ¿Es que no tenía sangre en las venas? ¿Era más fuerte el deseo que sentía por la pelirroja?
Ximena: (para sus adentros) ¿Ves belleza en ella, Akihide? Una belleza que no puede notarse con los ojos… ¿Belleza interior, dijiste? Esa desgraciada mocosa… Veremos si encontrás algo bello en su ser después de que la convierta en un desperdicio.

Aclaraciones:
1 Fiesta de celebración por el nacimiento de buda.
2 Kore kara osewani narimasu “Le agradezco anticipadamente su amable atención”.
3 Natsu: es el nombre del perro, pero significa verano.
4 Eeto: es una particula casi con el mismo valor de anoo, para hacer pausa.
5 Selenia usa obasan para hablar a una mujer mayor.
6 Bebida isotónica deportiva muy popular en Japón.