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lunes, 9 de junio de 2014

Capítulo 24: ¿Todo acabó? (parte uno)

Anteriormente: La acosadora se acerca cada vez más a Selenia, amenazando no solo su seguridad, sino su vida; y esto comienza a sembrar paranoia en las personas a su alrededor, especialmente en su hermano, quien comenzó un plan para detener los ataques.
Charlotte y Akihide por fin empezaron a concretar una relación y sienten paz entre ellos, pero Calvin Chen besó a la fuerza a nuestra pelirroja protagonista y despertó los celos y la furia del guitarrista... ¿Cómo seguirá la relación a partir de eso?
Anna, con la colaboración de Selenia y Andrés, dio marcha a una complicada estrategia para revelar a Daigo la verdad. Todo estaba saliendo bien... sin embargo, Saori Tomoe decidió sabotear el plan y Anna quedó al descubierto ante el vocalista de la peor manera.
La ira, producto de dos años de engaños y dolor absurdo... se apodera rápidamente de Daigo.

Capítulo 24: ¿Todo acabó?

De tenues a brillantes... cada vez más brillantes, se encendieron las luces del estadio otra vez. El público ya comenzaba a palpitarlo, coreando el nombre de la banda, que desde la pantalla parecía saltar, y de inmediato, cinco muchachas en el escenario empezaron a mover las caderas con mucha gracia, invitando a los espectadores a bailar con ellas.
Ese tercer día, el concierto fue abierto por Kara, la primera noche por Fahrenheit y la segunda por SHINee. Y el domingo, comenzó la última noche de Spring fest con toda la energía del quinteto pop surcoreano, pero... mientras cantaban, tanto cuatro de ellas como el público se dieron cuenta de que alguien sustituyó a Gyuri... usando una versión masculina del traje de Mister. Aun así no se detenían... hasta que apareció la líder del grupo, reclamando su lugar en el escenario. La audiencia estallo en carcajadas con el "pleito", que terminó en un abrazo y siguieron cantando juntos... antes de una nueva interrupción, en la que Onew vino a llevarse al intruso sin previo aviso.
Después de la interrupción, las muchachas continuaron bailando hasta terminar Mister e invitaron nuevamente al público, pero esta vez a saltar al ritmo de Jumping. Para finalizar su bloque, cantaron Speed up, y posteriormente cedieron el escenario al grupo donde estaba el usurpador: a SHINee.
La energía y entusiasmo de la última noche se hacían sentir del primero hasta el ultimo asiento del Tokyo Dome, pero desde el principio estuvo allí, vibrando constantemente... Si, desde el viernes, día en el que sucedió... día en el que se le reveló a Daigo la verdad, en el cual nuestro soberbio protagonista  supo que Anna estaba viva... Estuvo viva todos esos años en los que sufrió por su falsa muerte, en los que la extraño y se rehusó a volver a amar, en los que se culpó sin sentido, en los que lo agobió la soledad de no tener a su mujer o de no poder acariciar la bebé en su vientre... 
Daigo: (con voz temblorosa, apenas puede contener su ira) ¿Así que estás viva, eh? (mientras corre hacia ella) Pues no será por mucho tiempo.
De inmediato, sin que nadie lo espere, rodea el cuello de Anna con las manos y comienza a ahorcarla sin la menor compasión. Selenia y Obatta se acerca a ellos lo más rápido que pueden para lograr separarlos, pidiendo a Daigo que se calme y la suelte, mientras que él grita que la va a matar, entre un montón de insultos. Con mucha dificultad, liberan a la muchacha del ataque del vocalista, su tío consigue apartarla hacia un lado, preso de la conmoción, para que ella pueda recuperar el aliento. Nuestra protagonista ataja a Daigo e intenta calmarlo, pero casi no puede con ella misma. No esperaba la intromisión de Saori al revelarle la verdad, pero mucho menos que él intentara matar a Anna frente a sus ojos, jamás lo creyó capaz de semejante violencia. Y ahora que lentamente volvía los ojos hacia la morocha extranjera, un pánico desconocido la recorrió desde la cabeza hasta las puntas de los pies.
Daigo: (a Selenia, severamente) ¿Es verdad que lo sabías?
Selenia: (Esa mirada iracunda y el tono severo de su voz la inquietan, pero esa no era hora de retroceder, sino de admitir su culpa, así su relación se vaya al mismísimo infierno) Daigo-sama, lo...
Obatta: ¿Cómo iba a saberlo? Eso es falso. Si ella lo supiera, ya me hubiese preguntado.
Selenia: (al sentir los ojos de Daigo nuevamente sobre ella se llena de nervios... que él confunde con la conmoción propia de una persona que acaba de ver a alguien a quien creía muerto) Daigo-sama, yo...
Saori: Claro que lo sabía (a Selenia) ¿O vas a negarlo? (se le acerca y la zamarrea) ¡No te atrevas a negarlo!
Daigo: ¡Dejala en paz! ¿Vos desde cuando sabes que Anna está viva?
Saori: Eso no es lo importante. Anna está viva y Serenia te lo ocultó. Ella lo sabía y juntas planeaban engañarte, yo las escuche.
Daigo: Eso no es cierto. Se-chan es incapaz de ocultarme algo tan grave.
Mientras ellos discutían, Selenia y Anna compartieron miradas para indicar que harían a continuación: aunque las circunstancias eran un poco diferentes, el plan no había cambiado, y la morocha protagonista seguía a un lado del ojo de la tormenta. No le parecía justo, pero estaba en deuda con Anna por lo que sucedió con Ximena. Tenía que seguir lo estipulado.
Selenia: Basta. No se pongan a discutir. Respondeme una cosa, Saori-san. ¿Me viste hacer lo que decís que hice? ¿Me viste hacerlo? Te estas equivocando. ¿Qué clase de persona pensás que soy? (A Daigo) ¿Vos creés que yo ocultaría algo tan grave? ¿De verdad pensás que soy capaz de hacer eso?
Saori: No me vengas con derroches de dignidad.
Daigo: No lo creo, por eso te lo pregunte.
Selenia: No son derroches de dignidad. (Piensa) "Se llama encubrir la verdad con preguntas que dan a entender otra cosa" (en voz alta) Y no pretendo tratarte como a una mentirosa. Quizás te confundiste.
Saori: No me confundí, estoy segura de que ustedes se reunieron a cuchichear en el baño. ¿Cómo te atreves a negarlo?
Daigo: ¿Cómo es que pudiste escucharlas si estaban hablando bajo? Lo que estás diciendo supone algo espantoso. Y no voy a creerlo.
Saori: Daigo, te estoy diciendo la verdad.
Daigo: (seriamente) Se-chan dice lo contrario y yo le creo.
Después de escuchar esto, Saori da media vuelta, indignada, y se retira sin agregar más a lo que había dicho. Dado el carácter que conocía de Daigo, nada lo haría cambiar de parecer. Incluso hasta ahora, él continuaba creyendo que Selenia desconocía la verdad antes de aquella confrontación. Ya habían pasado casi tres días, el Spring fest, con esa última canción, interpretada por todos los artistas, estaba llegando a su fin. Poco tiempo, realmente, pero para Selenia ya representaba una completa tortura mental interminable. Lo peor de todo es que solo podía hablar de eso con su hermano. No sentía necesidad de comentar la situación con sus amigas mientras el asunto no estuviera resuelto. La impunidad nunca fue su estilo.
A diferencia de su país, la salida del concierto fue muy tranquila y organizada, aunque un poco más lenta. No hubo empujones ni demoras, y una vez que estuvieron afuera, todavía con la euforia en las venas, caminaron unas cuantas cuadras hasta llegar a donde dejó estacionada Andrés la camioneta que había rentado. Allí algunas de las muchachas se despidieron de sus novios y fueron llevadas al edificio. A esa hora Tokyo era casi un desierto dando las primeras y leves señales de vida.
Después de dejar a las cinco muchachas frente al edificio, y asegurándose de que entren bien, Andrés llevó a Selenia hasta el piso en Nakano, y habló con ella durante el breve trayecto.
Andrés: Selenia… Estos días estuviste hecha una verdadera bomba de tiempo.
Selenia: Y con justa razón, ¿no te parece? Yo antes era la sinceridad en persona… Ahora no soy más que una hipócrita de quinta categoría. Lo peor de todo es… que yo estoy mintiendo y me tratan bien, pero… Saori–san decía la verdad y por poco la tildan de loca. Es raro…
Andrés: Bienvenida al mundo de las relaciones públicas. Cuando la verdad es mala, hay que reemplazarla con una mentira bonita así todo el mundo está contento. A la gente superficial y hueca le encanta que todo sea lindo y que todos estén de acuerdo con sus estupideces. Y la otra gente, que conviven con esas personas, miente para quedar bien.
Selenia: Por esas casualidades de la vida, no estarás tratando a Daigo–sama de estúpido, ¿verdad?
Andrés: Él confía mucho en vos porque, para bien o para mal, siempre le dijiste la verdad. Como decía ese refrán, hazte fama y échate a dormir. No debe extrañarte que te crean aunque estés mintiendo si tenés esos antecedentes de sinceridad patológica.
Selenia: Estoy rompiendo la promesa que le hice… Alguien, a quien le costaba mucho vincularse con una mujer durante dos años, está confiando en mí ahora… Y le miento horriblemente.
Andrés: La culpa no te sirve. Y menos ahora. Cuando estabas distraída en la salida, tomé tu celular e invité a Daigo Naito al piso para que puedan hablar. (Ante la sorpresa de su hermana) No te estoy vendiendo, sino que te doy la oportunidad de que lo convenzas. Metele la idea de que Anna no le mintió, todo sucedió sin que ella lo aprobara.
Selenia: (irritada) Pero él no va a creer que quiero hablar. Él va a creer que quiero sexo.
Andrés: (carismáticamente) Bienvenida al mundo de la verdadera supremacía femenina: con sexo conseguís lo que sea de un hombre.
Selenia: No es gracioso… Yo soy una chica decente.
Andrés: (entre risas por los copiosos aspavientos de su hermana) Dale somnífero. Cambiando de tema, me marcho el miércoles… Mis asuntos aquí ya terminaron, así que… (Estaciona. Ya habían llegado) Cuando regrese a casa, quiero que vengas conmigo.
Selenia: ¿Cómo voy a regresar? Todavía tengo que esperar la corrección de la tesis y defenderla en la universidad. ¿De qué estás hablando?
Andrés: Eso qué importa. Yo no quiero que esa loca te mate. Regresemos a casa juntos, después vemos cómo arreglar.
Selenia: No puedo dejar a Charlotte y Megg solas aquí...
Andrés: (precipitadamente) Por un vez en la vida, pensá primero en vos. Tu vida corre peligro en Tokyo. En Argentina, cerca mío y del resto de la familia, vas a estar a salvo. Si explicamos esto, nos van a...
Selenia: Andrés... hermanito, yo no tengo miedo. Sé que no tengo idea de quien quiere matarme, sé que podría ser alguien que conozco, incluso, pero... no tengo miedo porque no tengo nada que perder...
Andrés: Podes perder la vida, ¿qué estás diciendo?
Selenia: ¿Y eso que importa? No va a pasar, ella no va a matarme.
Andrés: (al borde de la resignación, apoya la cabeza y los antebrazos sobre el volante) ¿Por qué sos tan terca?
Selenia: (abre la portezuela del coche) No soy terca, pero no voy a salir corriendo y mandar seis años de mi vida a la mierda por culpa de una loca. Nos vemos mañana, hermanito. (Baja del automóvil)
Andrés: (para sí, mientras ve ir a Selenia) Estúpida cabrona. Ahora tendré que sacarte a la loca de encima antes de irme. (Pone en marcha el vehículo y se dirige al hotel donde se hospeda)
Selenia, mientras tanto, entra al edificio y sube hasta el piso de Tsugumi, pensando en lo que iba a hablar con Daigo. ¿Cómo lograría que ese tema surgiera naturalmente en una conversación sin forzar las palabras? Pero la invitación al piso sería asociada seguramente por el vocalista con... Sexo. Ella le había pedido ir al departamento de Shibuya el jueves por la noche, y con el incidente de las cenizas logró desviar su atención. ¿Esta vez tendría tanta suerte? 
Poco tardó Daigo en llegar al piso, apenas unos minutos habían pasado y él ya estaba allí, subiendo en el elevador. ¿Cómo logró llegar tan rápido? Aunque, conociéndolo, seguramente se desmaquilló, se cambió de ropas y abandonó el Tokyo Dome, dejando a los demás hacer todo el trabajo. De alguna forma, ella le dio la excusa perfecta. Selenia corrió hasta su celular para saber exactamente qué es lo que escribió Andrés cuando escuchó que golpeaban la puerta…
Selenia: (abre y deja pasar a Daigo) Qué rápido llegaste. ¿Querés tomar algo?
Daigo: (extrañado) Deberías estar saltando de un lado al otro, emocionada, y felicitándome por mi impresionante actuación…
Selenia: (irónica) Estás hablando conmigo, no con una princesa de Disney. Me encantó el concierto, las tres noches, pero no seré una loca que te atosigue. (Le acerca un vaso de agua)
Daigo: (lo agarra, pero no bebe) Pensé que me servirías algo de verdad… como sake. (reflexiona) Aunque el alcohol podría quitarme energía… (lúcido) Ah, ya entendí.
Selenia: No entendiste nada de nada. Lo mejor para calmar la sed es el agua.
Daigo: (bebe un poco) Hablemos con sinceridad… Vos no me pediste que venga para que hablemos, ¿verdad?
Selenia: (recordando una de las afortunadas frases de su hermano, “con sexo conseguís lo que sea de un hombre”, arruga la nariz y extiende una mano para pellizcar uno de las mejillas del vocalista) Todo a su tiempo, no te apures (hace un rodeo para sentarse en la orilla de la cama, y le ofrece hacer lo mismo). Creo que vi a Saori–san en la multitud. ¿Hablaste con ella después del viernes?
Daigo: (se sienta a su lado) No, y no lo haré. ¿Cómo podes preguntarme por ella después de las cosas horribles que dijo de vos?
Selenia: (intentando llevar la conversación hacia a donde ella quiere) Pensé que tal vez te interesaría enterarte de como ella descubrió que (hace una pausa) Anna está viva.
Daigo: (le rodea los hombros con un brazo) A la mierda Anna, a la mierda todos. No me interesa hablar de la mujer que me engaño durante dos años con…
Selenia: (se aparte un poco. Por fin llegó a donde ella quería) ¿Te engañó? ¿Acaso… vos crees que ella fingió su propia muerte?
Daigo: (sorprendido) Naturalmente… Pero no hablemos de e…
Selenia: ¿Cómo alguien puede fingir su propia muerte mientras lucha por vivir en una terapia intensiva? (ante la impresión cada vez más aguda de Daigo) Yo leí los informes del accidente. Decía muy claro que el copiloto estaba mucho más grave que vos, y luego solo se dedicaban a tu estado.
Daigo: (incrédulo) ¿Entonces quien fingió la muerte? ¿Los Obatta? ¿Por qué lo harían?
Selenia: Buena pregunta… Lo único que se me ocurre es… que tenían miedo de que ella vaya a la cárcel por intento de homicidio. No creo que los Naito se quedaran tranquilos después de que casi morís.
Daigo: Eso parece tener algo de sentido… Pero no sé… (se agarra de la cabeza) No quiero pensar en todo eso.
Selenia: Tal vez… (Con un peso en el corazón. Aunque había llegado hasta donde quería, no le resultaba muy agradable lo que estaba a punto de proponer. Para ella, significaba el fin de esa relación) deberías hablar con ella y escuchar su verdad.
Daigo: (extrañado) ¿Qué estás diciendo?
Selenia: No me agrada la idea de que ustedes se reencuentren de una forma pacífica, pero tampoco es bueno dejar esta historia inconclusa.
Daigo: (de pronto, la abraza) No sabía que eras celosa.
Selenia: No estoy celosa, pero admitamos que no es agradable que hables con la ex con la cual querías tener la casa, el perro, el gato, el hijo… La vida entera.
Daigo: Si, por ese lado es comprensible. (Aun rodeando a Selenia con los brazos, se abalanza hacia la suave superficie del colchón).
Selenia: (alarmada) Hey, ¿qué haces?
Daigo: No tenés de qué preocuparte respecto a eso. Anna está viva, pero todo lo que nos unía murió en ese accidente. (La besa) Ella es parte del pasado. Mejor concentrémonos en el presente al que le queda poco tiempo de estadía.
Selenia: (sonríe, intentando calmar sus nervios) ¿Y el presente puede levantarse un momento porque necesita cambiarse para dormir?
Daigo: (extrañado) ¿Dormir? ¿De qué estás hablando?
Selenia: (consigue que él se aparte y comienza a caminar hasta el baño, tomando previamente ropa bajo la almohada) Es una forma de decir. Ponete cómodo que ya vuelvo.
Finalmente, después de aquella frase tan esperanzadora, Selenia ingresa al baño, preguntándose porqué dijo eso… Si ella no estaba dispuesta a acostarse con él todavía… Aunque en Japón las relaciones amorosas se desarrollaban de una forma muy diferente, la intimidad ocurría a lo largo de las primeras semanas… Y convengamos que ella no estaba en edad ni condición de hacer tantos aspavientos. Más aun sabiendo que Daigo era capaz de despertar su bestia interior (si, en ese sentido pervertido que sus pervertidas mentes están pensando). Sin embargo todo lo anterior no le parecía escusa suficiente como para consentir lo que a ella le parecía demasiado prematuro. “Mejor me cambio, salgo y a ver qué pasa”, decidió y comenzó a vestirse con el pijama. Al cabo de unos diez minutos, regresó al cuarto y se acercó a la cama, extrañándose por la tranquilidad… y notó que el vocalista se quedó dormido. Seguramente los conciertos del fin de semana lo habían dejado agotado. Selenia lo cubrió con las sabanas y se acostó a su lado, quedando dormida poco tiempo después. Ni las preocupaciones de esos días podían vencer al sueño.
Cerca del mediodía, una voz extraña y cercana arrancó al vocalista de su merecido descanso. Poco a poco abrió los ojos, pensando que Selenia intentaba despertarlo, pero… encontró a… ¿un toro de peluche parlante? “Despierta, holgazán” repetía varias veces, con la voz de la morocha protagonista. ¿Y ella en donde estaba? Daigo comenzó a levantarse, buscando a la extranjera desaparecida con la vista antes de empezar a llamarla.
Selenia: (apareciendo desde la cocina) Ohayoo gozaimasu. Veo que ese pequeño fue muy efectivo (se acerca un poco) Es lindo, ¿no?
Daigo: Ohayoo... ¿Por qué un toro?
Selenia: Porque vos me regalaste una vaquita. Este forma la pareja.
Daigo: (cubriendo con la mano un profundo bostezo) Eso te queda tan extraño. (Se levanta) Voy al baño.
Selenia escucha el timbre de la suihanki [1] y acude de inmediato a la cocina, pues ese pequeño sonido que indicaba que ya podía comenzar a servir el almuerzo. Pero antes decidió comunicarse con Andrés para avisarle que Daigo probablemente hablaría con Anna
Andrés: No tiene que ser probable, tiene que ser seguro.
Selenia: Yo hago lo que está a mi alcance, no puedo lavarle el cerebro.
Andrés: No le laves el cerebro, pero hace reflexione. No es muy difícil seguir hincándole la duda.
Selenia: (escucha el sonido de la puerta) Tengo que colgar. Hablaremos después.
Andrés: (antes de que ella cuelgue) Gambaro. 
El muchacho deja el teléfono a un lado, con la vista puesta en la pantalla de la notebook que le habían conseguido, pues, poco antes de que lo llamara su hermana, mantuvo una conversación con Agatha, quien aún desde la distancia lo ayudaba en su incipiente y ciertamente inexperta investigación. “Tus suposiciones van por muy buen camino” le había dicho ella apenas empezó la videollamada, “pero, lamentablemente, hasta aquí llega todo lo que puedo hacer por vos”.
Andrés: (algo consternado, observaba minuciosamente el estudio que Agatha le había mostrado)  Pero me parece irreal… Es demasiada coincidencia como para que se trate de dos personas diferentes… y aun así nos es un porcentaje de cien…
Agatha: Una de las notas, como ya ves, quedó descartada porque solo llegó a treinta. Es indudable que estas dos o tres personas estudiaron shodo en la misma escuela.
Andrés: ¿Por qué decís lo de dos, si está claro que son tres? Tengo que volver a empezar...
Agatha: Yo te dije que tus suposiciones van por buen camino porque... existe una posibilidad. Escúchame: Hablando con mi compinche del trabajo, me recordó uno de los primeros casos en lo que trabaje... El criminal tenía una patología que le hacía comportarse como si fuese otro. ¿Es posible que dos personas vivan en el mismo cuerpo?
Agatha: Si, porque no son personas, sino personalidades. Se llama disociación o algo parecido. Tuvimos que consultar a un psiquiatra para poder entender lo que pasaba.
Andrés: (pensando) ¿No será… trastorno disociativo? Mejor lo consulto en el buscador antes de encontrar un especialista.
Agatha: Me parece bien. Puedes preguntarle a… Diego por un psiquiatra. Como es médico, debería poder recomendarte uno. (Cubre un bostezo con la mano) Recuerda avisarme como avanza el asunto. Ya me voy a invernar, aquí ya es de madrugada. Good night.
Andrés: Que descanses, lo tenés bien merecido. Y gracias por todo, Agatha.
Después de terminar esta conversación virtual, fue llamado por su hermana, pero no olvidó lo que tenía que hacer.
“El trastorno de identidad disociativo es un diagnóstico controvertido descrito en el DSM IV como la existencia de dos o más identidades o personalidades en un individuo, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente. Al menos dos de estas personalidades deben tomar control del comportamiento del individuo de forma rutinaria, y están asociadas también con un grado de pérdida de memoria más allá de la falta de memoria normal. A está perdida de memoria se le conoce con frecuencia como tiempo perdido o amnésico. Para ser diagnosticado, los síntomas deben ocurrir independientemente del abuso de substancias o una condición médica general (inducción).”
Así que identidad disociada, también conocido como síndrome de personalidad múltiple, era la causa de semejante coincidencia. No era nada tirado de los pelos si lo pensaba detenidamente, ya que dos personas podían tener letras diferentes… pero dos identidades que compartían el mismo cuerpo… con las mismas capacidades motrices… Y ese veinte por ciento que no coincidía seguramente se debía a la diferencia de personalidades. Aunque todavía le faltaba comprobarlo, consultando con el psiquiatra. Para ellos, después de cambiarse, tomar el ascensor hacia la planta baja y pedir un taxi que tardo menos de cinco minutos, se dirigió hacia el departamento de Roppongi donde vivían Diego, Hernán y Jonatham. Este último justamente no se encontraba en casa. Los otros dos se mostraron un poco sorprendidos con semejante e inesperada visita, pero Andrés les ofreció una buena explicación... buena y muy sincera. Pues verán, resultó que los más cercanos a Yuki/Anna sabían una gran parte de la verdad, en especial por la acosadora que el hermano de nuestra protagonista quería encontrar.  
Diego: (reflexionando) Entonces… querés encontrar a un psiquiatra para que te explique de qué se trata el trastorno.
Andrés: Necesito saber si existe la posibilidad de que estemos ante un caso de personalidad múltiple.
Diego: Pero… ¿Vos sabés lo que implica esa enfermedad? ¿Vas a investigar la biografía de tu sospechosa buscando un hecho traumático o algún tipo de impulsos reprimidos?
Hernán: No es que yo quiera cambiar el tema, pero a mí en este asunto hay algo que me parece más raro… El costo del tratamiento, rehabilitación, el viaje a Corea y todas las cirugías… ¿De dónde salió el dinero para pagar todo eso? Se lo pregunté a Yuki, pero ella no tiene ni la menor idea.
Andrés: (atento) Es cierto, Hernán. Los Obatta no pudieron cubrir los gastos de la internación y tratamiento de Anna. Alguien con más dinero y poder tuvo que hacerlo. Y solo se me ocurre una persona.
Hernán: Lamento ser un adelantado, pero yo ya lo revisé. Tengo un compinche en el banco donde Key Obatta tiene su cuenta y… Todas las transferencias fueron realizadas desde una cuenta a nombre… de Daigo Naito.
Andrés: Esto solo confirma mis sospechas… El silencio de los Obatta fue comprado.
Diego: Eso es muy tirado de los pelos. Lo que más les interesaría a los Naito es que ella vaya a la cárcel por el intento de homicidio.
Andrés: ¿Que otra prueba se necesita? Es obvio que Daigo Naito no lo sabía, él no pudo destinar el dinero… Creo que tenemos que consultar con el psiquiatra… y dejemos que Selenia hable con Ryoko Naito.
Hernán: Eso me parece un poco peligroso para ella.
Diego: Es cierto. Si esa familia fue capaz de tanto, debe ser muy peligrosa.
Andrés: Selenia tiene a la suegra en el bolsillo. Esa mujer la adora, en una reunión familiar la proclamó su nuera. No va a sucederle nada malo. (Saca el celular para llamar a su hermana) De hecho, me voy a comunicar con ella ahora mismo. (Comienza la llamada y habla una vez que nuestra protagonista contesta) Selenia, hermanita, tengo algo que pedirte.
Selenia: ¡Andrés! A vos te encanta tenerme contra las cuerdas, che… ¿Qué querés ahora?
Andrés: Necesito que hables con tu Okaasan para que te cuente porqué pagó la internación de Anna.
Selenia: (atorada) ¿Qué decís? ¿Qué Ryoko-sama pagó la internación de Anna? Pero si ella ni sabe que Anna está viva.
Andrés: Eso es lo que vos crees. Pero me acaba de llegar información de una excelente fuente que revela traslados de dinero a la cuenta de Obatta por parte de otra a nombre de Daigo. Pero nosotros sabemos que él no pudo saber sobre eso.
Selenia: ¿Qué estás diciendo? ¡Eso es terrible! ¿Cómo se puede…? (hay una pausa) Yo no puedo hablar con esa mujer… no ahora.
Andrés: Traquilizate… Intentá entenderla. Anna casi mata a su hijo… Y sobrevivió al accidente… A cambio de no meterla a la cárcel les habrá pedido a los Obatta que la separen de Daigo.
Selenia: No me jodas… ¿Qué es ese montón de mierda? ¿Y por qué pago el tratamiento, entonces? Si con no mandarla a la cárcel era suficiente.
Andrés: Eso es lo raro… Lo que tenés que averiguar.
Selenia: Ay, no… (otra pausa) ¿Cómo voy a hacer para no cagarla diciéndole de todo menos que es una señora?
Andrés: Vos sos simpática, ¿no? Demostralo, hermanita. Y avísame que averiguas.
Selenia: Soy simpática, pero no careta… (escucha el tono de marcado que le indica que su hermano terminó la llamada) Andrés… ¡Andrés! (mira el celular con bronca) ¡Mierda! (guarda el teléfono en su bolsillo y se agarra de la cabeza. Piensa) “¿Qué voy a hacer?  Será mejor que le hable a Daigo-sama con la verdad, porque ni siquiera sé cómo contactar a Naito-sama. Decidido… Ahora voy a ZR y le cuento toda la verdad. Pero primero paso por las chicas al edificio.”
Tal como lo había pensado, Selenia parte rumbo al edificio para señoritas donde aún viven sus amigas. Mientras marcha, continúa pensando en la resolución que tomó antes, exactamente en cómo encarar el tema con el vocalista. Después de tantas mentiras y tretas, la confesión que estaba planeando no resultaría nada fácil… ahora. Tenía que focalizar en eso. Ahora era difícil, pero luego, una vez que ese secreto tan pesado fuese revelado, todo cambiaría… Oh, ¿a quién trataba de engañar? Daigo sufriría una vez más. Cuando perdió a Anna, al pasar dos años extrañándola, lamentando que en un segundo su futura familia se vaya al diablo, cuando descubrió la verdadera naturaleza de las cenizas, cuando vio que ella estaba viva… y ahora otra vez, al enterarse de que la persona en la que había confiado casi ciegamente lo había engañado… Además, con la verdad por delante, no existiría posibilidad alguna de que el vocalista perdone a su ex… “una mentira que te haga feliz vale más que una verdad que te amargue la vida”, esa frase de Arjona que le parecía tan cínica ahora se tornaba sabia y muy real, en carne propia. 
Selenia: (entrando al edificio) Hola muchachas. ¿Listas para ir?
Megg: Si, solo falta que Charly termine de arreglarse. Viste que después de lo que pasó en la fiesta, Akihide se re borró y ni le escribe un texto, así que nuestra amiga se armó de valor para ir a la productora y hablar con él.
Selenia: La verdad que quién entiende a Aki-san. Primero defiende a Charlotte y le pega a Chein [cree que el apellido de Calvin es así y no Chen], luego se desaparece.
Megg: Te juro, ¿quién lo entiende? Que mal que Charly no tuvo mi suerte. Se consiguió uno más bipolar que ella.
Selenia: Charlotte no es bipolar. La bipolaridad es una enfermedad jodida. Si tomar una decisión y luego cambiar de idea es ser bipolar, bipolares somos todos.
Megg: (asustada) Charly está detrás de mí, ¿verdad?
Selenia: No, pero ya salió de la pieza. Y yo solo estaba diciendo lo que pienso.
Charlotte: (se acerca a sus amigas, notando la risita nerviosa de Megg y la mirada con los ojos entrecerrados que Selenia dirigió a la rubia) ¿Qué hacen? Siempre tan secretas ustedes.
Selenia: Nada. Megg hizo un comentario con el que no estoy de acuerdo.
Gran habilidad tenía nuestra protagonista para no mentir sin decir la verdad, tanto que la pelirroja se sintió conforme y anunció su disposición para ponerse en marcha de una vez.
Las tres muchachas salieron del edificio despidiéndose de sus amigas. Durante la mayor parte del trayecto, Charlotte se preguntaba una y otra vez si era prudente ir. Akihide no la había buscado, ni intento comunicarse con ella. La incertidumbre era indudablemente poderosa, sentía que la envenenaba con mucha lentitud y mucha persistencia. Pero también temía a ese encuentro... ¿Y si Akihide estaba enojado? ¿Y si, al igual que los demás asistentes, él pensaba que ella provocó a Calvin Chen? ¿Y si creía que era la culpable de todo por su forma de vestir y de actuar? Le daba miedo hablar con el pelilargo guitarrista y encontrar reclamos, desprecio y prejuicios, como si las mentiras sobre su "inexistente" decencia hubiesen viajado con Charlotte. ¿Algún día podría dejar atrás esos fantasmas del pasado?
Cerca de ZR, Megg se separó de ellas para ir a la tienda de  discos y libros (y masitas dulces con café). Tanto Selenia como Charlotte continuaron en el mismo camino. Una de ellas sentía pesados sus pasos, pero no podía retroceder. Las letras de ZR ya eran visibles a sus ojos, y esa imagen alteró sus sensibles nervios.
Charlotte: Selenia... (Titubeando) Creo que mejor me voy. Estoy muy nerviosa y tengo la mente en banco, no sé qué voy a decirle.
Selenia: Charlotte querida, ¿te acordás de esa vez que te enojaste conmigo por una reverenda pavada y no me hablaste durante un mes?
Charlotte: Si, me acuerdo. Vos dijiste algo que yo entendí mal y me enoje mucho, pero después de pensarlo mejor, se me pasó.
Selenia: ¿Y recordás que querías que yo me acerque a hablarte?
Charlotte: Si, pero vos no lo hacías porque te enojó mi actitud.
Selenia: No era para tanto, solo me molesté. Pero volvamos al punto... Yo no sabía qué te pasaba porque vos no decías nada, y la incertidumbre me molestó. Ese es el punto.
Charlotte: (entusiasmada) Ah, ya entendí. Seguramente Akihide espera que yo le hable.
Selenia: No, el punto es que estás recibiendo una cucharada de tu propia medicina. Y me alegro.
Charlotte: (desorientada) ¿Que te alegras?
Selenia: Así es, me alegra que alguien te haga lo mismo que vos les haces a los demás. Tal vez te das cuenta de esta forma de que no está bueno de repente ignorar adrede a otra persona para evitar una confrontación. No sé si le tenés más miedo al conflicto o a darte cuenta de que estás equivocada.
Charlotte: ¿Debería, entonces, ser como vos, que siempre buscas pelea?
Selenia: Yo me defiendo, cosa que es diferente. Yo no dejo que pongan palabras en mis frases que no dije, que me censuren o me silencien con la indiferencia. ¿Nunca te arrepentiste de perder tanto el tiempo pensando lo que no era en lugar de preguntar y averiguar? Este es el momento.
Charlotte: (temerosa) Pero… ¿Y si me desprecia? Si lo hace, yo no podría soportarlo.
Selenia: Vos sos más fuerte que eso, Charlotte. Además, mi hombro siempre estará aquí y contás con él. Andando (abre la puerta frontal del edificio de BG y entra, tirando del brazo de su pelirroja amiga).
Después de esas palabras tan extrañamente alentadoras, pues Selenia tenía esa forma tan desafiante de dar ánimos, ni es de las que dicen “lo hiciste bien” sino “puedes hacerlo mejor”, Charlotte se sintió confortada. “Vos sos más fuerte que eso” le había dicho su amiga, y la pelirroja creyó en esas palabras. Yo soy fuerte, se repetía, fuerte, fuerte. Y, armada con este renovado valor, su acercó a la recepción para preguntar a Ichiyo si Akihide estaba en ZR. Hablaría con él, fuese cual fuese el resultado, ya lo había decidido.
Charlotte: Konnichiwa. ¿Está Akihide aquí? Necesito hablar con él.
Ichiyo: konnichiwa. Aki-san se reportó enfermo y no vino. (confidencialmente) Pero Daigo-sama dejo que no es cierto. (le entrega algo) Y te dejó esto.
Charlotte: (toma el objeto: un llavero con dos llaves) ¿Me lo dejó Daigo-san? ¿Y qué es?
Ichiyo: Son las llaves del departamento de Shibuya. Dijo que seguramente Akihide no te abriría la puerta y que las dejes allí antes.
Charlotte: (demasiado extrañada como para poder disimularlo) ¿Daigo me está dando las llaves de su casa para que vaya a hablar con Akihide?
Ichiyo: Si, bajá la voz. Y andá de una vez, antes de que se arrepienta.
Charlotte sale prácticamente corriendo de la productora a encontrar al guitarrista. El entusiasmo se apodera tan rápido de sus ánimos antes decaídos que estaba totalmente desconectada de los pensamientos negativos que habían nublado su mente. Ella es una mujer fuerte y con una gran posibilidad de confrontar a Akihide, sea como sea, así que no tenía nada que temer. Recordaba que, cuando más dudas tenía debido a la aparición de Ximena, él apareció a su lado casi por arte de magia para desaparecer su desconfianza. Ahora esa su turno.
Mientras pensaba en todo esto, ya había llegado al edificio de Shibuya y abrió la puerta frontal fácilmente. Tomo el primer elevador desocupado, y durante el ascenso continúa pensando en qué diría al guitarrista, pero solo una frase resonaba dentro de su cabeza… Y la diría sin importar lo que pase, aunque tuviese que interrumpirlo. Ya estaba frente a la entrada del departamento, sosteniendo la llave, introduciéndola en la cerradura, aguantando las palabras que querían saltar desde su garganta. Solo tenía que contenerlas un poco más, solo un poco.
Abrió la puerta… el departamento parecía vacío. Todo estaba ordenado y limpio, como siempre lo había visto. Avanzó con precaución hacia las habitaciones y entró a la más cercana, definitivamente nunca la había visto, pero algo le llamó la atención… había un maniquí con un saco… un gran espejo y la cama estaba totalmente desarreglada. De seguro era la habitación de Daigo Naito.
Voz tras ella: ¿Qué hacés aquí?
Charlotte: (voltea rápidamente, encontrándose cara a cara con el guitarrista) Akihide… Vina para hablar con vos, y no voy a irme sin que me escuches.
Akihide: (prácticamente indiferente) A Daigo no le gusta que entren a su habitación. Además está hacha un desastre (le indica que salga). Podemos hablar en la sala, aquí no.
Charlotte: (un vez que salen del cuarto de Daigo) ¿Por qué no fuiste hoy a la productora?
Akihide: No quiero ver a Calvin Chen, así que espero hasta el miércoles, cuando se vayan las bandas extranjeras.
Charlotte: Akihide… (se sienta a su lado –sí, él ya se había sentado) ¿Te sentís avergonzado por lo que pasó?  Si es así no hay motivos. Cualquiera lugar en tu lugar hubiese hecho lo mismo.
Akihide: Estoy seguro de que sí, pero eso no me avergüenza… De hecho, no quiero verlo porque soy capaz de matar a ese desgraciado.
Charlotte: Ah… Ya veo… ¿Por qué… no te comunicaste conmigo en estos días? Estaba preocupada y por eso vine.
Akihide: Estoy pensando en todo esto… Una vez que los extranjeros se fueran iba a hablar con vos, pero veo que me ahorraste el viaje.
Charlotte: (desconcertada) Bueno, dejame hablar a mí primero. Después te tocará el turno a vos.
Escuchar!!! (No comienza automáticamente y espero que les cargue rápido)
Akihide: Yo... Sé lo que vas a decirme. Está escrito en tu cara y se lee claramente. Por eso necesito que estemos así, sentados uno al lado del otro sin mirarnos. Si te veo a los ojos puede que me arrepienta, pero si no lo hago ahora será peor para nosotros después...
Charlotte: Pero... (ya presiente lo que viene a continuación) Mirame a los ojos si vas a decirme eso.
Akihide: Honto... honto... (sus ojos se mueven involuntariamente hacia los de ella) Aishiteru.
Aunque ya sabía lo que esa confesión tan directa venía acompañada de una decisión negativa a sus deseos, de palabras que realmente no querías escuchar, Charlotte, en un intento desesperado, abrazó a Akihide. Ya sentía el peso en el corazón y las lágrimas brotando de sus ojos, pero no lo dejaría ir. Tal vez podía convencerlo, los sentimientos que compartían eran más valiosos que todo lo demás.
Charlotte: (aferrándose a él) Yo también, yo también... Akihide, si en verdad me amás no me hagas esto. Nosotros...
Akihide: (aparta los brazos de Charlotte con mucha suavidad) Yo no puedo aceptarte como sos, no tengo esa virtud. No puedo seguir obligándome a pensar que algo como el beso de Calvin Chen no es tu culpa.
Charlotte: ¿Vos pensás que es mi culpa? ¿Pensás que yo lo provoqué? ¿Qué también provoque a mi ex jefe? ¿Pensás que no tengo decencia?
Akihide: No creo que hayas provocado a tu ex jefe o que no tengas decencia. Solo... pienso que tus formas de vestir y de actuar son intencionadas, que te gusta atraer la atención de los hombres. Creo que te agrada sentir que te desean, y jugas al límite con eso. Pero todo lo que uno hace tiene consecuencias. Y lo que pasó en la fiesta de Shinpei es una de ellas.
Charlotte: Nos podés estar diciéndome eso… (alterada) La ropa es tela, solo tela. Vos usas, todos la usan. ¿Cuál es el problema con la mía? ¿Cuál es el problema con ser simpática y abierta a conocer gente?
Akihide: Eso y esto no son iguales. Yo… me daba cuenta de que hacías ciertas cosas para que te prestara más atención, y no me parecía mal… porque entendía ese coqueteo, pero… no creo que te gusten todos los hombres. Creo que lo mejor es que ya no nos veamos. Olvidemos lo que pasó y sigamos con nuestras vidas.
Charlotte: (Rápidamente agarra un pañuelo descartable que guardaba en su bolsillo y con éste seca sus lágrimas) Tenés razón… Lo que estás haciendo es echarme la culpa de tus inseguridades, porque ves cosas que no suceden. Y yo no puedo esperar nada de alguien así.
Sin esperar respuesta alguna, la pelirroja se pone de pie, decidida a salir de allí inmediatamente. Aunque fuese doloroso y duro, ella no podía entablar ningún tipo de relación con alguien que la juzgaba de esa forma. Al fin y al cabo, Akihide era igual a los demás hombres. Aparentemente hasta en el otro lado del mundo, las mentiras sobre ella eran implacables. Una decepción más volvía a agitar su pecho, a presiona su emociones desbocadas que le quitaban el aire… que le nublaban la vista… que… hacían temblar el suelo y… Oh, no, estaba teniendo uno de esos ataques… Lo último que recordó es haberse llevado una mano hacia la cabeza antes de perder el sentido…

Una voz comenzó a brotar desde las penumbras, una voz suave y ciertamente delicada. La oscuridad desaparecía poco a poco, dando lugar a la luz tenue, las figuras difusas que se volvían cada vez más claras. Había alguien frente a ella, pero aún no veía muy bien… se le revelaba un rostro femenino… ¿Una mujer? (sé que la pregunta parece estar de más, pero… ya saben cómo es el asunto en Asia, jep)
Voz: Agassi [2]… ¿Estás bien?
¿Agassi? ¿Qué era eso? Japonés no… sería acaso… ¿Hangul? [3]

Continuará.



Aclaraciones
1 Suihanki: maquina para hacer arroz.
2 Agassi (agachi) Señorita en coreano.
3 Hangul es el nombre de Corea del sur en coreano. También se usa para nombrar al idioma.

domingo, 20 de abril de 2014

Capítulo 23: La verdad es una sola...

Anteriormente: Daigo logró convencer a Obatta de que no despida a Selenia, pero con el escándalo, todo ZR se enteró de la relación semisecreta. 
Al ver a Akihide tocar junto a Hanmie, se despiertan los celos de Charlotte, pero son calmados por un festejo que de inmediato organiza el guitarrista para celebrar que Ximena dejará de atormentarlos. Pero la cita parece comenzar con el pie izquierdo...
Además, Selenia trabaja en el Kodomo no hi y recibe la ayuda de SHINee, a quienes luego invita al desfile en el que participa Charlotte. 
Durante este acontecimiento, Maya puede hablar con KyunHo y se reconcilian. La presencia de Anna en el evento parece turbulenta, y más aún cuando confunde a Jonathan y el termina besándola.
Al final del desfile, Daigo se encuentra con Suzume, una ex novia, quien le revela sucesos del pasado. Pero debe interrumpir la charla al recibir una clara amenaza contra Selenia... Amenaza que, mientras él corre al edificio, se está desarrollando.



Capítulo 23: La verdad es una sola...


¿La portera tenía que estar presente? Pues sí, ella era como una emisaria de Kishimoto. Además, Tanaka lo prefería así, no sea que vuelvan a dudar de la decencia de Charlotte, la muchacha que desde Argentina, Agatha le había pedido que cuide.
Ginzo: (tocando el nuevo vidrio) Listo. Esto es vidrio blindado. Arrójenle algo para comprobar su resistencia.
Charlotte toma un pote de crema y lo arroja hacia el vidrio, pero este rebota y cae al suelo. Solo se produjo un "tack".
Ginzo: Ahora cualquier persona que intente romper el vidrio tendrá que esforzarse. (Se acerca a la pelirroja) Ahora estás a salvo, Charotte.
Charlotte: Pero... fue a Selenia a quien hirieron, no a mí.
Ginzo: Podrían haberte herido. Además, esto las protegerá a las tres.
Megg: Yo tengo una pregunta. ¿Cómo vamos a respirar con esto?
Ginzo: (apunta una parte del vidrio) Aquí hay unos orificios por donde ustedes podrán respirar tranquilamente y estarán seguras también.
Megg: ¿Es una broma, verdad?
Charlotte: Tanaka-san se está esforzando, no es fácil cambiar un vidrio roto por otro blindado en un domingo. Solo tenemos que traer una planta.
Ginzo: Eso es lo que hace una buena neechan... Digo, un buen oniisan. Ahora debo irme. Si necesitan alguna otra cosa, no duden en avisarme otra vez (breve reverencia) Sayonara.
Charlotte acompaña a Ginzo hasta la puerta de entrada y lo despide con mucha cortesía, agradeciendo su amabilidad y disposición, sobre todo porque estaba bien dispuesto a mantener la promesa que le hizo a su hermana. Cuando estaba regresando al cuarto, vio a las muchachas bajando rápidamente y dirigiéndose a la sala para encender el televisor. Movida por la curiosidad, ella se acercó a ver qué estaba pasando.
Presentador: (cerrando el segmento) Estos son los artistas que se estarán presentando desde el viernes por tres noches seguidas en el Tokyo Dome. Disfruten del Spring fest. (A sus invitados) ¿Algún mensaje para el público antes de terminar?
Daigo: (levanta un poco la mano) Si, yo... quiero decir algo.
Presentador: ¿Un mensaje para el público?
Daigo: Algo así. Con respecto a... todas las declaraciones sobre mi vida personal que han aparecido (de pronto, todo el estudio le presta atención). En varios medios me relacionaron con Saori Tomoe, pero lo cierto es que solo somos buenos amigos.
Presentador: ¿Entonces estás soltero, Daigo-san?
Daigo: Eso es lo que quiero decir. Tengo una relación, pero no con Saori, sino con una mujer que no pertenece a este medio.
Akihide: Si pertenece, pero no como cara visible.
Daigo: Exacto.
Gyuri: (entrometiéndose) Dicen que de este lado esta la gente bonita, y del otro... la que no lo es.
Hara: (intentando suavizar el comentario) Pero ese no es el caso de unnie.
Onew: (también se entromete) Por supuesto. Noona es genial, bonita y simpática.
Matsumoto: (levanta la mano, seguido por los de Arashi) Nosotros somos sus fans.
Presentador: ¿Son fans de la novia de Daigo-san?
Kazunari: Si, ella es nuestra fan, y nosotros los de ella.
Jiro: Tengo entendido que también tiene fans entre los empleados de ZR.
Haruna: Son ellos quienes hicieron el póster para ella, ¿no?
Presentador: ¿Todos la conocen?
A-chan: Nos enteramos el viernes es esto y se armó todo un revuelo en ZR.
Mami: Fue impresionante como corrió Jiro-san cuando se enteró.
Aaron y Nocchi: (lo dicen con un dejo de fastidio) Él corrió a enterarse...
Jiro: Yo corrí por otra razón y terminé enterándome. Eso fue lo que pasó
Daigo: Que maravillosas anécdotas, pero no he terminado de hablar. (Los demás se disculpan y guardan silencio, mirándolo atentamente) Pues... el sábado... Ella fue atacada y salió herida. La misma noche recibí una amenaza y... le arrojaron una piedra para golpearla en la cara (los espectadores en el set se tornaron preocupados y extrañados). Ella ahora está bien, solo sufrió un corte en la mano porque intentó cubrirse y tuvo hemorragia nasal, pero está bien. Lo que quisiera es... pedir que esto no vuelva a suceder. Yo sé que mis fans me aman, y eso es muy bueno, pero yo no dejare de cantar ni de hacer presentaciones por tener una pareja. Confió en que quieren verme feliz y... esta relación realmente me hace muy bien, así que me gustaría que la acepten.
Shinpei: Sabemos que puede existir el miedo a alguna Yoko Ohno, pero nosotros somos humanos, somos personas no solo artistas.
Akihide: Y tengamos en cuenta que nosotros tres no somos unos jovencitos. Ya estamos en edad de formar un hogar.
Daigo: Tomen de ejemplo a mi amigo Hyde, que está casado, tiene una hija y continua en el mundo artístico.
Satoshi: No podríamos estar más de acuerdo, pues nuestras relaciones han sido muy cuestionadas.
Matsumoto: Tuvimos que ocultar varias de ellas.
Sakurai: Amamos a nuestras fans, pero... déjennos ser felices. (El comentario provoca las risas de los demás)
Shinpei: No es que el amor de nuestros fans no sea suficiente, pero... (piensa un poco) No sé cómo explicarlo.
Calvin: (no ha hablado hasta el momento) Son diferentes... muy diferentes. No es lo mismo que la familia, que los amigos, ni que los fans. Si los fans no quieren que tengamos pareja es como que nos pidan que no tengamos amigos o familia.
Shinpei: Exactamente. Eso es lo que quería decir.
Presentador: Por lo que escuche hasta ahora, entiendo que la novia de Daigo-san es una muy buena persona. Y ustedes también lo son. Esto también es un pedido de paz. Hay muchos problemas con los antifans y eso no hace felices a los artistas que tanto aman, que son personas y no objetos que les pertenecen. (A modo de conclusión) Hasta la próxima semana y disfruten del Spring Fest.
El programa termina, escuchan la cortina musical de cierre un breve momento antes de apagar el televisor. Como una muda y ruborizada espectadora, Selenia continua con la vista fija en la pantalla, aunque ya no hay una trasmisión que ver. Las muchachas a su alrededor, a su vez, están sorprendidas y conmovidas por lo que había sucedido en el estudio. Para las que no lo sabían, fue toda una sorpresa entrenarse de la relación semi secreta que mantenía nuestra simpática protagonista con Daigo Naito. Por un momento, la sala se llena de silencio, tanto que parece vacía.
Charlotte: (luego de un rato) Este tipo no me agrada, pero debo admitir que tiene huevos. Si tenía alguna duda sobre sus intenciones, acaban de desaparecer.
Megg: Él quiere proteger a su Selenia como sea. Es tan romántico a su modo.
Tsugumi: (sentándose cerca de Selenia) ¿Qué sentís después de ver esto?
Maya: (entre risitas) Debe estar volando en la novena nube.
Atsuko: Yo la veo más avergonzada que contenta. 
Las muchachas se le acercan, esperando algún tipo de reacción, pero Selenia está decididamente congelada. Tal como se dice, llevaba la procesión por dentro. Sin que las demás lo notaran, sus emociones gritaban en su interior, aunque ella tenía un ataque Kuudere [1]. En el pasado, Anna fue atacada por la acosadora, y ahora sufriría sus agresiones nuestra simpática protagonista. No podía evitar... sentir que la confesión pública de Daigo... era una forma de evitar lo que no pudo dos años atrás. “Todos los caminos conducen a Roma”, y en la mente de la morocha cualquier cosa que sucediera en su relación con Daigo estaba ligada al pasado que una vez compartió con Anna, la joven a quien él creía muerta... pero que no lo estaba. Todas esas ideas, más los recuerdos de lo que le habían contado... "Anna me gritaba, y yo no podía escucharla"... "Me dijo que el mundo sería horrible si yo no estuviese"... todo esto torturaba su mente y se imponía sobre sus pensamientos sin que pudiera evitarlo.
Charlotte: (tratando de llamarle la atención) Hey... ¿Te pasa algo? (Antes de que ella intente contestar) Ya sé, ya sé. No pasa nada.
Selenia: Solo estaba preguntándome porque no dijeron mi nombre, pero creo que es lo mejor.
Maya: Es cierto... Nadie te nombró, solo hablaron de "ella".
Tsugumi: Eso está bien. Apenas te reconocieron la cara, ya fuiste atacada... imagina si supieran tu nombre. No tardarían en darse cuenta de que sos extranjera. Si investigan un poco más....
Atsuko: Ya sabemos eso...
Selenia: (ansiosa por desviar la atención del asunto) Y... ¿cuándo vamos a saber que pasó en el cine?
Charlotte: (sonrojándose) Cierto... con todo esto, no pude contarles lo que pasó.
Nuestra protagonista pelirroja comienza a relatar desde el principio: Durante casi todo el camino, se mostró ciertamente malhumorada. Akihide estaba callado, mirando fijamente hacia el camino, y eso le parecía bien, pero... ¿por qué, durante el breve momento en que estuvieron frente al edificio antes de partir, no había destacado su cambio de estilo? Ella llevaba unas ropas muy diferentes a las que frecuentaba, totalmente alejadas de la sensualidad que la caracterizaba... ¿Por qué no le preguntaba la razón del cambio? ¿O es que le daba igual? Pero Charlotte podía ser muy ingenua. No imaginaba que Akihide prefería no molestarla preguntándole sobre algo que, sin intensión precisa, podía ser producto de la casualidad.
Cuando llegaron al cine, ella se sorprendió al no ver una fila esperando. La película era llamativa, contaba con un elenco conocido, y, según la sinopsis, trataba un complejo tema antropológico... ¡Y no había ni un solo ser humano en la fila! Es más, entraron a la sala y eran solo ellos dos. ¿Qué clase de gustos tenían los japoneses? Ella nunca, en verdad, había estado sola, acompañada más que de una persona, en una sala de cine. Y se trataba de un estreno, el lugar debería estar abarrotado. ¿Qué ocurría allí afuera? Por lo menos con el film podía dejar estas cuestiones de lado, y para nada lamentó haber ido, pues... con esa película se conmovió, se emocionó, sonrió y casi lloró con los personajes, resistió lo más que pudo la tensión del clímax, hasta que en un momento comenzó a agarrarse del brazo de Akihide, y él le rodeó los hombros para confortarla.
Una vez que terminó la proyección, los dos se levantaron de las butacas y comenzaron a caminar hacia la salida. 
Charlotte: (entusiasmada. mientras hablan van caminando) Voy a recomendar esta película, es fantástica. Qué lástima que el resto de la gente no haya sabido apreciarla...
Akihide: (extrañado) ¿Gente? ¿De qué estás hablando?
Charlotte: ¿Por qué me preguntas eso?
Akihide: Pero... Vos dijiste que... preferías un lugar íntimo...
Charlotte: (atorada) ¿Reservaste la sala solo porque yo dije eso?
Akihide: (inseguro. Salen del lugar y van regresando al automóvil) Es que... Como dijiste que... querías que estemos solos... No sé si hice bien...
Charlotte: (le resulta difícil esconder su satisfacción. ¿En verdad fue capaz de reservar una sala para complacerla?) ¿En serio? ¿Por qué no me lo dijiste, así lo aprovechaba?
Akihide: Lo siento.
Charlotte: (se le prende del brazo) Bueno, de todas formas hubiese estado más atenta a la película, no te preocupes. (Debe soltarlo porque su celular comienza a timbrar) Esperame un momento. (Agarra el teléfono y contesta) Moshi Moshi. (Pausa. Comienza a hablar en español) Megg, ¿qué pasa? (...) Ah, cierto... (...) Gracias. Voy yendo. Nos vemos allá. (Corta la llamada) Akihide, ya va siendo hora de irnos...
Akihide: (parece un poco decepcionado de lo rápido que pasó el tiempo) Ah... claro. Bueno, vamos. (Abre la puerta para que ella suba y se dirige al otro lado sin cerrar. Para ser japonés, era suficiente atención) 
Charlotte: ¿Tenemos tiempo... para que me digas lo que me querés decir?
Akihide: (pone en marcha el vehículo) Tengo que conducir, pero... lo intentare. (marcha hasta la esquina) No puedo.
Charlotte: ¿Por qué?
Akihide: Porque tengo que mirar el camino, y lo que quiero decir requiere... que estemos frente a frente...
El lugar donde se realizaría el desfile no estaba muy lejos, asía que llegaron allí más temprano de lo que pensaban, pero no quedaba suficiente tiempo como para una conversación decente... ¿Qué hacer? Akihide quería decirlo, quería sacar esa verdad que tenía entre pecho y espalda desde hace un buen tiempo. Aunque... por un momento creyó que, con lo que había sucedido en el edificio la vez en la que fue a buscar a Charlotte sería suficiente. Pero no era así. Ella necesitaba las palabras de por medio... e, innegablemente, él también. 
Charlotte estaba a punto de bajarse cuando Akihide la detuvo. Cinco minutos o cincuenta... Necesitaba decirlo ahora.
Akihide: Charotte... Como no tenemos mucho tiempo, lo diré del modo más veloz que se me ocurre... Lo haré a la manera de Daigo.
Charlotte: O sea... (Lo piensa bien) No me lo digas. Quiero que me lo demuestres.
Akihide mira profundamente a los ojos de una Charlotte que aguanta la respiración unos segundos... esperando a que él haga algo, lo que sea. Estaban en un momento decisivo, cualquier cosa que sucediera terminaría por fin con la incertidumbre constante... o eso parecía. De pronto, él se movió: lentamente acercó su cabeza a nuestra protagonista y, como si fuese una caricia, la beso con mucha suavidad y dulzura. Ella le rodeó el cuello con los brazos y lo atrajo un poco más. Aunque sus labios ya se habían unido muchas veces antes, en esta ocasión fue algo diferente... En esta oportunidad, sentía el deseo de despeinarlo, de desvestirlo y apoderarse de él... Tal vez él sentía lo mismo. Pero no había tiempo suficiente. 
Akihide: (le extiende un sobre y un reproductor de mp3 con auriculares) Toma. Esta es la letra y el reproductor tiene la melodía.
Charlotte: (no entiende muy bien cuando sujeta estas cosas, pero... cuando escucho lo que él dijo... sintió una enorme emoción) ¿Es una canción para mí?
Akihide: Escuchala cuando puedas y decime si te gusta.
Charlotte: Estoy segura de que va a encantarme (lo besa rápidamente). Es una lástima que termine tan rápido...
Akihide: Lo compensaremos después. 
Aunque no quería, luego de besarlo unas cuantas veces más, Charlotte por fin abandonó el automóvil. Akihide bajó poco después. Tal vez intentaba guardar las apariencias, pero era completamente inútil. Ya todos sabían (o suponían) lo que sucedía entre ellos, y de eso justamente quería hablar el coordinador de White dreams, Kimura. Cuando la llamó para hablar un momento en privado, la pelirroja temió que le prohibiera lo mismo que Kishimoto.
Kimura: Es positivo para tu carrera.
Charlotte: (extrañada) ¿Cómo dijo?
Kumira: Como existe el rumor de que salís con Akihide Satoo, los medios quieren conocerte. Ya me las arregle para que tu preceptor levante tu prohibición, pero solo con Akihide. Si llegan a verte con otro hombre, me aseguró que no durará en hacer que te expulsen. Pero eso no es problema, ¿verdad?
Charlotte: (terminando el relato) Estoy muy, pero muy conforme con lo que dijo Kimura-san. Por fin tendré un poco de paz.
Megg: (extrañada) Pero... ¿En qué quedaron al fin?
Charlotte: En que nos queremos. Eso es lo importante.
Megg: ¿Pero en que quedaron? ¿Son novios, que son?
Charlotte: No cuestionaste a Selenia en su momento... ¿Por qué me estás cuestionando a mi?
Megg: Porque si engañan a Selenia, ella les parte la mandíbula, pero si te engañan a vos, ¿qué pasa?
Tsugumi: (entusiasmada) ¡Se-chan les parte la mandíbula!
Selenia: Es cierto, lo hago.
Megg: Pero el daño se lleva por dentro.
Charlotte: No sé si insinúas que soy una llorona o que Selenia es una insensible.
Megg: No quise decir que sos llorona...
Selenia: (a modo de chiste que ellas no entienden) O sea que yo soy una insensible. Ahora entiendo muchas cosas...
Megg: (intentando ordenar sus pensamientos) No quiero decir que Selenia es una insensible... sino que ella es un poco mas dura y lo que a nosotras nos afecta para ella no es tan importante.
Selenia: En realidad soy pro de guardarme lo malo y expresar lo bueno, a menos que la situación me rebase.
Maya: No es para que se peleen. Aki-san y Charotte avanzaron un paso. Eso es muy bueno, Meggu.
Tsugumi: (va hacia la ventana para vigilar, pues escucho el timbre) Meggu, te buscan.
Megg: ¿Shinpei?
Tsugumi: No, es Erunando-san.
Megg: (comienza a levantarse) Que raro... No quedamos en vernos...
Atsuko: (se levanta de golpe) Yo voy. (Antes de que las demás protesten, va hacia la puerta principal y sale sin dar más explicaciones)
Las muchachas se quedan en la sala, haciendo sus suposiciones e intentando espiar por la ventana, pero ninguna de ellas tiene un buen angulo de visión, así que se van desplazando un poco. Entre los intentos, Charlotte vio una conversación bastante pacifica, nada fuera de lo normal entre dos personas que se llevaban bien... y aunque sabia que ellos no eran el caso, si habían conciliado sus diferencias le parecía bueno... hasta que... Hernán sujetó el rostro de la muchacha y... ¡La besó! No fue demasiado decoroso, según lo que pudo ver dificultosamente, y se tomo su tiempo, pero Atsuko no opuso resistencia, solo pareció aleccionarlo después. La ausencia total de cachetada, grito, empujón o reacción de rechazo, hablaba por si sola.
Como el expresivo semblante de Charlotte les revelaba que ella estaba viendo algo interesante, las muchachas se le acercaron para poder espiar mejor.
Megg: (alejándose) Por favor, estamos violando la intimidad de Atsuko.
Charlotte: Tipo que... Ellos están parados en la vereda...
Maya: Lo dice la primera que corrió a la ventana.
Megg: No fui la primera.
Tsugumi: Pero yo lo sabía, lo sabía. ¿Por qué ella no nos contó esto?
Selenia: Creo que lo que acabamos de hacer es una respuesta lógica y coherente a esa pregunta.
La muchacha que faltaba regresa del exterior un poco sonrojada, y de inmediato se ve rodeada de las jóvenes que la esperaban adentro. Ellas no quieren admitir que la espiaron, así que comienzan a hacer toda clase de preguntas, cual detectives, con sospechosas sonrisitas en sus rostros.
Charlotte: (con mirada intrigosa) Que raro que vos te encuentres con Hernán a solas... ¿Pasa algo?
Maya: Se trata de la cafetería, ¿verdad?
Megg: (no le agradaba mucho el juego, pero... qué más da) ¿O es que ya comenzaron a entenderse?
Selenia: No creo... Si Atsuko detesta al buen Hernán desde lo más profundo de su ser. O eso es lo que nos dejó entender.
Tsugumi: Aunque... En el desfile nadie sabía del paradero de estos dos... Qué casualidad...
Atsuko: ¿Quieren dejar ese circo? (Las muchachas la miran con mucha atención, esperando que confiese) Con todo lo que paso, no pude contarles que... la situación cambio completamente. Erunando ahora es mi novio.
Todo se congeló durante un momento, incluso el aire... Ninguna suposición pudo prevenir que Atsuko, sin problemas ni prisas, confesaría de esa forma. Pensaron por un momento que se estaban conociendo, que tenían un coqueteo un poco extraño, no que de buenas a primeras ella les saldría con un noviazgo. ¿Desde cuándo? Para suerte de su curiosidad, de un modo muy simple, la muchacha les contó cómo había sucedido este cambio radical, omitiendo algunos detalles que le parecían bastante íntimos. Sus amigas quedaron conformes y se alegraron por ella. Ya ni valía la pena decirle que fue demasiado dura, entre otras cosas.

Lunes:
Empujando la puerta de vidrio de la entrada, Selenia ingreso a la productora con mucho cuidado. Sabía que sus compañeros de trabajo se le acercarían, preocupados por su bienestar. No había duda de que ellos verían el programa, escucharían la confesión de Daigo y... por supuesto, ese principio de semana laboral, comenzaría con la excesiva atención del caso, algo se nunca llegaba a agradarle. Pero se equivocó... porque en ZR no había ni un alma... ¿Dónde estaba todo el mundo? Repentinamente, su celular recibe una llamada.
Selenia: (sin fijarse en quien llamaba, contesta) Moshi moshi.
Daigo: Imagino que estarás en la productora, ¿verdad?
Selenia: Pues sí, ¿dónde está todo el mundo?
Daigo: (entre risas) Olvidaste comenzamos a ensayar y preparar el Tokyo Dome.
Claro... ¿Pero por qué ella no lo sabía? Los más raro de todo fue que Daigo le anunciara... que Obatta le daba la semana libre. No tenía que acercarse al Tokyo Dome, y ni siquiera estaría allí para las presentaciones... un momento... contando con que iría en el staff... ¡Selenia ni se había procurado una entrada!
Daigo: (notando que Selenia no contesta) No te preocupes. Tengo reservados unos hermosos asientos de platea para vos y tus amigas. Solo tenés que venir a buscarlas.
Selenia: Ah. ¿Tengo que ir hasta el Tokyo Dome? ¿Sabes si algún bus va hasta allá?
Daigo: Ven en el tren subterráneo.
Selenia: Esta bien. ¿Voy ahora?
Daigo: Eh? Bueno, ya que estás tan sumisa, tráeme unas donas que me estoy muriendo de hambre. (Ates de que ella pueda contestar) Estoy bromeando. Regresa al edificio, yo pasare después por allí y ni se te ocurra andar sola.
Selenia: ¿Y las donas?
Daigo: Dije que era broma. Regresa al edificio, allá nos veremos. (Se despide de ella y corta la llamada)
Selenia se siente extraña después de esa breve conversación. Ya ni sabía que pensar. Daigo estaba siendo muy amable, aunque siempre lo era (a su modo, claro)... a diferencia de ella. Pero no que no quisiera hacerlo, solo que le parecía un poco hipócrita de su parte. No podía simplemente tener detalles afectuosos con él para complacerlo mientras, a sus espaldas, convenía con Anna cuando y como decirle la verdad. Nuestra protagonista había visto a mucha gente hablar mal de otras personas durante todo un viaje, y luego sonreían ante ellas, las halagaban hasta en sus pasos de baile, les contaban sobre sus vidas como amigos e incluso se quedaban a dormir en sus casas. Pero ella nunca fue isa. Aunque no fuese frente a frente, cuando tenía un problema con alguien se lo decía claramente y de manera privada (o con pocos testigos), nunca mediante indirectas, ni de repente callaba sin explicación. Ella simplemente no podía ser hipócrita. Sin embargo, la verdad, en este caso, era difícil de revelar.
Mientras pensaba en todo esto, estaba regresando al edificio. Se detuvo en una tienda al ver un artículo que llamó su atención, y luego de comprarlo, retomó el camino. Una semana sin representaban un enorme aburrimiento que desde esa misma tarde se hacía notar. La mejor forma de matar el tiempo que encontró fue... ponerse a dormir. Antes quiso hablar con su hermano, pero como él no llego en viaje de placer, estaba en una reunión. "Es un gran tipo mi hermano" pensó en tanto se relajaba en la cama, llamando al sueño que no se tardó en aparecer.
Tsugumi: Se-chan...
Selenia: (despertando lentamente) ¿Qué pasa?
Tsugumi: Te busca Daigo-sama. Esta abajo esperando.
Selenia: (todavía medio dormida) ¿
Y que hace aquí? (Recuerda de repente) ¡Ah, las entradas! (Sale rápidamente de la cama y agarra la bota ortopédica) Decile que en un ratito bajo.
Tsugumi: No hay prisa. Meggu lo está entreteniendo. Ella quiere organizar una fiesta de cumpleaños para Shinpei-sama.
Movida por la curiosidad, Selenia decidió bajar para enterarse de lo que estaba pasando. No la movían los celos, sino... ¡la fiesta! Y Daigo era el mejor anfitrión que conocía.
Daigo: Vos encargate de la excusa, yo me puedo ocupar del lugar.
Megg: Pero no me gustaría que haya desconocidos...
Daigo: Ni desconocidos, ni drogas, ni disgustos. Te recuerdo que las dos fiestas terminaron por vos.
Megg: (apenada) Lo sé. Por eso no quiero que haya extraños. Y todo está en calma ahora. No creo que tengamos mayores inconvenientes.
Daigo: Eso espero. (Impaciente) ¿Tu amiga se va a tardar mucho?
Selenia: (acercándose a Daigo) Konbanwa.
Daigo: (se pone de pie y recuerda las "sutilezas" de Selenia) Konbanwa. (Le agarra un brazo) Vamos.
Selenia: (tan acostumbrada a estas situaciones, no se opone) ¿A dónde?
Daigo: El sábado me encontré con una persona que podría ayudarnos a descubrir quién te atacó.
Selenia: (se suelta de su agarre con suavidad) Voy por un abrigo y nos vamos. Y despedite de las chicas al menos.
Al cabo de un rato, ella vuelve con un sweater ligero y se encuentra con Daigo fuera del edificio. El panorama alrededor de nuestra simpática protagonista comenzaba a volverse denso y rozaba la toxicidad. Anna estaba viva, cada vez más cerca del vocalista, y ella fue atacada por aquella acosadora que antes había causado tantos estragos... esas dos bombas de tiempo no tardarían en estallar violentamente, pero la solución estaba lejos de su alcance. Todavía no encontraba una opción mejor que decir la verdad completa, sin omitir ni un solo detalle, aunque esto resultara catastrófico... no importaba cuanto lo pensara, revelar lo que pasaba de una forma u otra, solo lastimaría a Daigo, la única victima de esa red de simulaciones.
Daigo: Ya llegamos.
Selenia: (vuelve a prestar atención) Que rápido. (Baja del vehículo cuando ve que Daigo hace lo mismo) ¿Donde estamos? (Solo puede ver la fachada de una casa bastante cómoda)
Daigo: (se acerca a la puerta y toca el timbre) Ya te enteraras.
No pasaron ni dos minutos cuando ya abrió la puerta una mujer muy guapa, de largo cabello negro y piel muy blanca, que recibió a Daigo de una forma bastante afectuosa y lo invitó a pasar... antes de reparar en su presencia.
Daigo: (las presenta) Ella es Se-chan. (A nuestra protagonista) Ella es Suzume.
Suzume: ¿Ella es la chica de la que hablaste en el programa? (La mira bien) Que cambio de gustos...
Diago: (entrecerrando los ojos) ¿Vas a cuestionarme?
Suzume: Siempre tan a la defensiva. (a Selenia) Pasa, linda. Tenemos mucho de que hablar.
Selenia: Arigatoo...
Los tres entran a la casa y se quedan en la sala de estar. Suzume va a la cocina y regresa rápidamente  con unas cuantas  cervezas y las ofreció a sus visitas, pero Selenia se negó amablemente. "Ella solo bebe cosas fuerte" respondió Daigo, a modo de broma,  mientras abría su botella, a lo que ella contesta con un leve grito de regaño. La dueña de casa le ofrece entonces una lata de refresco del refrigerador.
Suzume: (mientras le extiende la lata, siguiendo la broma) Creí que estaba embarazada por un momento.
Selenia: ¿Qué?
Daigo: Eso es imposible, yo ni siquiera la toque.
Suzume: (viendo a Selenia) ¿Sos humana? (enciende un cigarrillo y comienza a fumar) Me están diciendo que salen y aún no ha pasado nada entre ustedes.
Selenia: Han pasado muchas cosas, pero eso no. Yo sé que aquí es diferente, pero en mi país solemos esperar un tiempo prudencial... por lo menos las que somos de familia decente.
Daigo: No tenías que dar toda esa explicación. Ese es nuestro asunto.
Suzume: Que reservado.  ¿Cómo se conocieron?
Daigo: Vinimos por otra razón, no para una entrevista.
Selenia: No quiero ser metida, pero... ¿Ustedes tienen algún problema?
Suzume: Yo no. Él está  resentido porque fui yo quien terminó nuestra relación.
Daigo: ¿Pero qué estás dic..?
Selenia: ¿Ustedes salieron antes o después de lo de Anna?
Suzume: Antes. (Se levanta y va hacia otra mesa de la cual saca una caja, y de esta unas hojas escritas) Y este es el asunto por el cual vinieron.
Suzume deja las notas frente a Daigo, sentado al lado de Selenia, y ambos comienzan a revisarlas. Cuando terminan, se sienten horrorizados... ¿En qué clase de ser podía caber tanto odio gratuito, tanto desprecio sin fundamento alguno?
Suzume: No puedo mostrarles los regalitos que me dejo, pero... eran más espantosos que estos.
Daigo: ¿Puedo quedarme con estas cosas? Los Obatta tiraron todas las que enviaron a Anna y las necesito para averiguar quien las envía.
Suzume: Por supuesto, y te deseo suerte... pero todavía no me creo que Anna esté muerta, sobre todo porque yo creí que ella me acosaba.
Daigo: Lo está. Yo tengo sus cenizas. Ella murió en ese accidente.
Selenia: (interesada) ¿Por qué creías que Anna era la acosadora?
Suzume: Porque... Ella quería ocupar mi lugar. Ella quería estar con Daigo. Lo deseaba en silencio... Y ni bien yo lo deje, fue corriendo por él. Siempre creí que se hacía pasar por una acosadora para asustarme y alejarme.
Daigo: Pero no era ella. Anna también padeció a esa acosadora. Y no quiero que pase lo mismo con Se-chan.
Suzume: Pero tienen que ser más cuidadosos porque esta vez es diferente. A mí nunca me agredió, solo recibía cartas. Tengo entendido que a Anna solo la lastimaron físicamente una vez. Y ahora... directamente un piedrazo en la ventana.
Selenia: En realidad comenzó con un botellazo en Koochi. Nunca hubo amenaza de por medio.
Suzume: (al borde del horror) Eso es terrible, linda. Tienen que tener mucho cuidado. Esa loca cada vez es más violenta. Sinceramente... No has pensado en dejarlo y protegerte?
Daigo: (indignado) Como te atreves a preguntar eso?
Selenia: No. Pienso en detener esta locura de una buena vez. (Como ya había acabado el contenido de la lata, comienza a apretarla con las mano hasta dejarla hecha una bolita de metal) Además, esa loca no tiene idea de con quien se mete.
Suzume: Wow, que fuerza.
Daigo: Ya estás pesando en meterte en problemas otra vez...
Selenia: Esa loca es la que me busca bronca.
Suzume: (mirando el reloj) no es que los eche, pero invité a unos amigos a cenar, así que...
Daigo: De todas formas ya tenemos que irnos.
Suzume acompaña a sus visitas hasta la puerta de salida, y pide a Selenia que vaya hasta el automóvil, pues ella quiere decir unas palabras en privado al vocalista. Nuestra protagonista accede sin mayor problema.
Suzume: Tenés que estar atento y cuidar a esa chica.
Daigo: Yo sé lo que tengo que hacer, No necesito...
Suzume: (adopta un tono severo) Dejá tu soberbia de lado y escuchame bien. Porque a esta chica no quieren  asustarla, herirla o lastimarla. A esta chica quieren matarla. Y vos, por primera vez en la vida, tenés que estar bien despierto y fijarte en las personas que están a tu alrededor si querés conservar una sola urnita y no dos.
Daigo: Suzume... Yo sé lo que tengo que hacer. (Se va)
Durante el trayecto, Selenia y Daigo hablan muy poco, casi nada. Los dos están enfrascados en sus propios pensamientos. Nuestra protagonista se pregunta quién le entregó la urna de cenizas al vocalista, pero no sabe cómo preguntárselo. Mientras él analiza sus opciones, pues podía entregar las cartas a un detective privado o a la policía para armar una causa contra a acosadora. Cuando llegan al edificio, ella se despide y está a punto de bajar del automóvil, pero antes de que lo haga, Daigo llama su atención.
Daigo: ¿No te estas olvidando de algo?
Selenia: (distraída) ¿De qué?  (Lo primero que le viene a la mente es que él se está quejando de la despedida tan cutre) Ah… (Se vuelve hacia el vocalista y lo besa rápidamente) Sayonara.
Daigo: Yo… me refería a las entradas.
Selenia: ¿Qué entradas? (recuerda y lanza una risa torpe) Ah… claro, las entradas. (Agarra el sobre que él le extiende) Me olvidaba de esto...
Daigo: Ahora si te podes ir. Ah, pero estas obligada a avisarme cualquier cosa que ocurra.
Selenia: (entrecerrando los ojos) ¿Y quién va a obligarme?
Daigo: Vamos, esto no es broma. Necesito saber que estarás bien.
Selenia: (abriendo la portezuela) Está bien. Cualquier coso que pase, si tiene que ver con la loca esa, yo te avisaré. Sayonara. (Baja del vehículo e ingresa al edificio)
Al entrar, vio que sus amigas estaban viendo un programa de televisión sobre moda, una repetición del desfile, mientras decidían su vestuario para la fiesta de cumpleaños de Shinpei. Al verla, la invitaron a unirse, pues sus elecciones de moda representaban uno de los mayores problemas, junto con las Tsugumi. Ella, entre risas de aceptación, respondió solo subiría al cuarto para dejar su abrigo y las acompañaría a la brevedad. Y así lo hizo, llegó hasta la habitación, abrió la puerta… y sintió olor a sangre… Si, a sangre. Extendió una mano hacia el interruptor para encender la luz. Y allí lo vio… en la pared… “Te vas a morir, perra”… escrito en un rojo goteado y desprolijo. Pero eso no era todo, ni era lo peor. Sobre la cama estaba, sobre SU cama… la tinta del mensaje. Una imagen tan espantosa le volvió las piernas de trapo, de modo que cayó al suelo, exclamando en voz alta “Oh, por Dios”.
Las muchachas rápidamente llegaron a la entrada de la habitación, donde encontraron a una paralizada y temblorosa Selenia, casi shockeada, que solo podía mirar hacia el interior del cuarto con los ojos desmesuradamente abiertos. No entendían que estaba pasando, y mirar lo que había adentro las asustaba, pero finalmente Tsugumi se atrevió a hacerlo, solo par, asqueada, cubrirse la boca como si fuese a vomitar, y apagó la luz lo más rápido que pudo.
Tsugumi: Hay… una rata muerta y… destripada. Y con su sangre escribieron en la pared. Esto es horrible.
Charlotte: (se agacha al lado de Selenia) ¿Y qué es lo que estaba escrito?
Selenia: (todavía en shock) Te vas a morir perra… eso estaba sobre mi cama…
Megg: ¿Cómo es que la acosadora entró sin que lo notáramos?
Atsuko: No lo sé, estuvimos mucho tiempo viendo televisión y hablando fuerte. Las otras chicas salieron de paseo.
Maya: Seguro que se metió por la terraza. ¡Es horrible que haya podido vulnerar el edificio!
Megg: (intenta mantener la cabeza fría) Tenemos que llamar a la policía y sacar a Selenia de aquí.
Ven que Selenia da repente comenzó a llamar con el celular, pero, para su sorpresa, solo dijo “lo hizo de nuevo”. ¿Llamó a Daigo Naito? No era raro, tal vez él le pidió que lo haga. Atsuko se comunicó con la policía mientras las demás intentaban que Selenia vuelva en sí, y la llevaron luego a la sala para que bebiera un té y se tranquilizara.
Como no estaba muy lejos de allí, Daigo llegó en muy poco tiempo, preguntando qué fue lo que sucedió exactamente. Cuando le mostraron la escena... se dio cuenta de que Suzume tenía razón. Alguien realmente quería matar a Selenia, así que estuvo de acuerdo en que ella se traslade al piso de Nakano, como propuso Tsugumi. De inmediato comenzaron a preparar un pequeño bolso porque acordaron que lo mejor sería que no pase la noche en el edificio, pues ya había sido vulnerado. Además, como una gracia del destino, se apareció Andrés para visitar a su hermana porque en todo el día no pudo pasar tiempo con ella y le sorprendió escuchar esa historia, sobre todo porque él ya había decidido averiguar quién era esa acosadora. Por supuesto que ayudo con la "mudanza", pero, antes de que llegara la policía, tomó una fotografía del horrible mensaje en la pared. Ganas de sacar a Selenia de Japón no le faltan, aunque sabía que nuestra protagonista era lo suficientemente terca como para quedarse, encontrar a la loca y romperle los huesos uno por uno... su dulce venganza.
Antes de ir al piso, esperaron a que llegara la policía y contestaron a sus preguntas. Cuando observaron la escena y tomaron todos los registros, se retiraron. Pero advirtieron antes que era mejor que no se acercaran a la habitación hasta que ellos se lo dijeran. La denuncia estaba hecha y no darían marcha atrás. Las tres protagonistas fueron al piso después y se quedaron allí esa noche.
Megg y Charlotte despertaron temprano para ir a la universidad, pero no quisieron que Selenia se levante con ellas. Ambas notaron que su amiga tuvo problemas para dormir esa noche, algo completamente comprensible, así que la dejaron dormir. Avisaron a Andrés que si quería visitar a la simpática morocha lo hiciera más tarde, pero que ella no iría a clases. Él se los agradeció... aunque antes de verla, necesitaba hacer una cosa.... comunicarse con alguien que podría asesorarlo: Agatha. Para su sorpresa, ella respondió positivamente a su primer mensaje y pudieron concretar una video llamada.
Agatha: (ajustándose los auriculares) ¡Andresito! ¿Cómo te trata el país del sol naciente?
Andrés: Hola, Agatha. Este lugar me deja sin palabras día a día. Pero lamento decirte que no es una llamada de cortesía.
Agatha: Lo sé... Pero espero que no sea muy grave. ¿Paso algo más con mi hermana?
Andrés: Con la mía, no con la tuya. La tal Ximena desapareció hace unos días.
Agatha: ¿Le paso algo a Selenia?
Andrés: Te enviaré unas notas... tienen letras muy parecidas. Es probable que hayan ido a la misma escuela de Shodo [2], pero no lo sé con exactitud. Seguramente vos conoces a alguien que puede analizarlas.
Agatha: Si, en la policía científica tenemos a alguien que se encarga de eso, pero me vas a tener que esperar hasta... (Calculando) hasta lo que sería la noche allá.
Andrés: Me parece razonable.
Hablaron un poco más acerca de la situación, de la cual Andrés no podía contarle demasiado. No pretendía preocuparla, así que le aseguró que Charlotte estaba muy bien, y que aparentemente la relación con Akihide se estaba consolidando a las mil maravillas. Pero Agatha también era amiga de Selenia, y sentía un particular aprecio por ella. Hasta la biología lo dice: Cuando una especie es sacada de su habitad natural, se produce un desequilibrio...

Miércoles:
Después de haber visto la espantosa visión de la rata... muerta y aquella amenaza en la pared, Selenia no pudo mantener el equilibrio y cayó al suelo precipitadamente. ese día no sintió nada, pero al siguiente las molestias en su tobillo comenzaron, así que, luego de salir de la universidad y almorzar, su hermano la acompañó al hospital para que Diego la revisara. Temía la posibilidad de alguna inflamación que pudiese causar problemas. Para suerte suya, él accedió a atenderla sin un turno, ya que, como amiga, era una paciente especial. Andrés podría haber entrado con ella a la consulta, pero justo se encontró a Anna haciendo la limpieza habitual del pasillo y prefirió charlar un momento con ella. Aunque su inofensiva conversación comenzó a llenarse de preguntas, como un interrogatorio. Anna estaba un poco desprevenida, no esperaba que él tomara esa clase de actitud detectivesca, así que le había contestado con la mayor sinceridad hasta que le pareció que algo no estaba bien. Pero no sabía bien si era por su comportamiento curiosamente obsesivo o por la mujer rubia que los observaba con mucha atención... especialmente a ella. Tenía una expresión muy rara... ¿Acaso la conocía? ¿De dónde?
De repente, Selenia sale del consultorio y se encuentra a Saori Tomoe, quien observaba fijamente hacia donde estaba su hermano... y Anna. Su expresión al verlos la inquietaba ¿Ella sabía sobre esa historia, Daigo se la había contado?
Selenia: ¿Saori–san?
Saori: Se–chan. Konnichiwa. Me enteré de lo que te pasó… ¿Estás bien?
Selenia: Veo que Daigo–sama no es muy reservado que digamos…
Saori: Pero si se anunció por televisión… Por cierto (apunta hacia donde están Andrés y Anna) ¿Esa chica de allá no se te hace conocida?
Selenia: (alegrándose de no haber traído sus lentes) Yo… sin lentes casi no veo. Gomene.
Andrés: (había terminado la conversación y regresa hacia donde está su hermana. En español) Hubiese sido detective… Algo me dice que voy por buen camino. (a Saori, en japonés) Konnichiwa.
Selenia: Saori–san, él es mi hermano Andrés.
Saori: Yoroshiku… ¿Quién era la chica con la que estabas hablando?
Andrés: (sospechando que Saori maneja algo de información) Una chica de limpieza.
Saori: Pero estuvieron hablando un buen rato. Pareció que se conocían.
Andrés: Es la primera vez en mi vida que la veo. ¿La conoces?
Saori: Se parece a alguien que murió hace un tiempo.
Selenia: ¿Algún ser querido?
Andrés: (viendo que Selenia no puede sostener muy bien la farsa, pues se estaba poniendo un poco colorada) Tenemos que irnos. Recordá que debés pasar por esa tienda a escoger los vestidos con las chicas.
Selenia: es cierto… Pero antes voy a ir al baño. (Se va)
Si hubiese podido salir corriendo hasta los sanitarios, lo hubiese hecho. Pero como no era prudente, solo caminó lo más rápido que pudo. Llegó hasta el lavado y mojó apenas su cara, intentando calmarse. Anna suelta por ahí era un peligro, tal  vez Saori la había reconocido y no le extrañaría que, por lo que dijo, Suzume haya podido verla en el desfile y por eso dijo que era su sospechosa. La farsa estaba cada vez más cerca de caer… tenía que decir la verdad lo más rápido posible. ¿Cómo? Aún no había ideado algún modo…
Anna: (entrando discretamente) Se–chan…
Selenia: Anna. ¿Qué haces acá?
Anna: Necesitaba hablar con vos. Tu niisan estaba muy raro.
Selenia: Él es mellizo, así que preferiría kyodai [3]. Y como para no estarlo, con todo lo que está pasando.
Anna: Vi el programa. Daigo–sama se pasó de bueno con lo que hizo por vos.
Selenia: (piensa) Con lo de la rata muerta, creo que fue contraproducente… (a Anna) Si, eso parece… Sucede que… Andrés dice que tu letra y la de la loca son medio parecidas, así que piensa que…
Anna: ¿Qué soy yo?
Selenia: No. Puede ser una compañera tuya de Shodo. Eso es como buscar una aguja en un pajar.
Anna: (reflexiva) La única chica que fue a la misma academia de Shodo que conozco en Tokyo es Ichiyo. Pero yo quería hablarte por otro motivo. Tengo un plan.
Selenia: ¿De qué hablás?
Anna: De cómo vamos a decirle la verdad a Daigo–sama. Creo que lo mejor que puedo hacer es sacarte del medio. Voy a hablar con él sin involucrarte.
Selenia: Yo estoy involucrada. Aunque finjas que no me conoces, él se va a dar cuenta.
Anna: Ahí es donde entrás vos… De a poco vas a manifestarle sospechas de que sabés la verdad, pero que no estás muy segura y por eso no se lo dijiste.
Selenia: No sé... Esto no me parece del todo correcto… No está bien que yo que excluida si soy la que más lo está engañando.
Anna: Entiendo tu dilema moral. Pero en vez de ganar algo siendo honesta, lo vas a perder. Sé que sos de las personas que prefieren tener dos amigos sinceros antes que mil amigos falsos, pero aquí nadie te va a entender por decir la verdad, te van a juzgar por eso. Siempre lo hacen.
Selenia: Pero… en caso de que ustedes quieran retomar una relación… si decimos que yo no…
Anna: Eso no va a pasar. Daigo–sama nunca va a perdonarme por lo que hice… y no importa que no haya decidido pasar por muerta… Yo voy a ser la traidora y no los que ocultaron mi estado. (Se le viene una imagen a la mente) Vos… dijiste que yo tendría que decirle la verdad a Daigo–sama y… así es como quiero que pase. Solo te pido que hagas las cosas como las decidí tal como yo lo hice cuando te vengaste de Ximena.
Eso fue como lanzar una flor corrida en juego de póquer. Selenia sabía que no tenía otra opción más que aceptar lo que Anna proponía, tal como ella aceptó ayudarla con su plan de venganza.

Jueves:
Durante una buena parte de la semana, tan cerca a terminar, Megg anduvo corriendo de un lado al otro. El martes la policía avisó que podían regresar al cuarto en el edificio, pero tanto ella como Charlotte estuvieron de acuerdo en que Selenia permanezca en el piso hasta que pase el peligro. Y durante este tiempo, ellas se la pasaban del edificio a la universidad, al trabajo, y al piso antes de regresar al edificio nuevamente. Y siempre que iban de visita había alguien más allí: Andrés con una actitud detectivesca, Daigo (que siempre compraba la cena), Tsugumi, Atsuko, Maya y KyunHo o alguna de las otras muchachas del edificio, Diego y Hernán, pero nunca vieron a Yuki (Anna). Solo una vez en el desfile.
En fin, ese jueves Megg sí que se la pasó agitada: por la noche llegaría el festejo secreto por el cumpleaños de Shinpei, y a ella se le ocurrió una excusa muy torpe para atraerlo hacia la sorpresa: Que la acompañe a hacer unas compras. Mientras fingía que no estaba conforme con lo que veía, él insistía en que todo lo quedaba bien, que solo compre algo y descansen un rato porque habían caminado mucho y ya se estaba haciendo tarde.  Ella logró animarlo con una cálida sonrisa, preguntando si acaso no le gustaba pasar tiempo juntos. Eso era más efectivo que la taurina para reanimarlo. Pero lo cierto era que caía la noche, las tiendas cerraban, así que se sentaron en un restaurante para comer algo liviano, mientras conversaban. Shinpei, en un comentario, le había recordado como se conocieron... recuerdo tan lejano ahora. En ese momento, Megg le tenía miedo y desconfiaba de él, pero con cuanta dulzura y dedicación pudo conquistar no solo su confianza, sino su corazón.
Pero hasta el restaurante cerro y ya parecía hora de volver a casa. Aunque Megg no iba a rendirse, y le pidió a Shinpei que la acompañe una última vez antes de despedirse. Él accedió extrañado.
Shinpei: Meggu-chan... esto no es un tienda ni nada que se le parezca.
Megg: ¿Podes venir conmigo sin hacer preguntas?
Shinpei: Meggu-chan, te advierto que si tenés planes pervertidos, vas a dejarme sorprendido.
Voz en la oscuridad: Ya quisieras que tenas esos planes.
Shinpei: ¿Quién dijo eso?
Las luces se enciende y todos los invitados aparentemente salen de la nada exclamando "sorpresa" a viva voz. El salón al que lo llevó Megg estaba totalmente preparado para una fiesta de cumpleaños, aunque solo faltara hora y media. Todos estaba allí, empleados de ZR, las bandas que tocarían con ellos en el Spring fest, sus amigos y conocidos… Mas invitados de Megg, Daigo y Akihide a los que él no conocía muy bien, pero todos ya formaban un buen grupo.
Shinpei: ¿Hicieron todo esto por mí?
Megg: Si, Daigo–san y yo organizamos una fiesta sorpresa para vos.
Shinpei: Que dulce sos, Meggu–chan (se deja llevar por sus emociones y la besa sin previo aviso, cosa que deja sorprendidos a los demás)
Daigo: (en plan de broma) ¿Y para mí no hay agradecimiento?
Shinpei: Olvídalo…
Megg: Te lo agradecerá Selenia por nosotros (ve a su amiga, haciendo un simpático gesto con las cejas) ¿Verdad?
Selenia: (sigue la broma, y entrecierra los ojos, levantando un poco el mentón) Ustedes paguen sus deudas… Y vení que no traje tu ropa al pepe.

Las dos van hasta el baño, donde se reúnen con las demás muchachas y entre todas ayudan a Megg para que luzca radiante. Retocan el alisado y la maquillan luego de que ella ya se había puesto el brillante vestido y las sandalias. Shinpei quedaría impactado al verla, pero no solo él… Pues hasta ese momento solo Selenia y Tsugumi andaban dando vueltas por ahí, las otras tres estaban esperando a la rubia. Charlotte todavía no había salido… así que nadie podía ver el vestido que traía puesto, y que seguramente dejaría impresionado a más de uno. Es que esta chica, cuando quería llamar la atención de alguien no pensaba en las demás personas que estarían allí también. 
La moda Aquí
Cuando salieron hasta el salón, más de uno estuvo a punto de atorarse con su bebida al ver a la pelirroja, y no era para menos. Incluso Shinpei y Daigo comenzaron a hacerle bromar a Akihide, insinuando un montón de cosas que él debería hacer, hasta que él les responde, casi gritando, que dejaran de ser tan sexistas. “Ese vestido no insinúa nada de nada, seguramente le gusto y lo compró. Punto. Que ella se vista así no significa que tengan que mirarla de esa forma”. Nosotros no, pero vos si… (ya estoy molestando a Aki también)
Andrés: (Apartando a Selenia un momento, mientras los demás bailaban) Escuchame bien: Si Daigo te invita a irte con él a su departamento, tenés que aceptar.
Selenia: (lo mira, atónita) ¿Y por qué no me ponés precio y me tirás a un burdel? ¿Te volviste loco?
Andrés: No seas tonta. Podés aprovechar para ver las dichosas cenizas, hacer que él se percate de que son falsas… Y sugerirle la posibilidad de que no hay cadáver.
Selenia: Si, pero… No sé. Él va a querer ir para… otra cosa.
Andrés: No creo que después de darse cuenta de que las cenizas son falsas quiera ponerte las manos encima. Concentrate a llegar hasta las cenizas y el resto sale solo. ¿Ok? (se va).
Las doce en punto llegaron. Daigo pidió que acercaran la torta y el champagne para hacer un brindis por el cumpleañero. Y necesitaron mucha bebida para llenar la copa de cada invitado antes de brindar. Pero esto no fue todo, además una especia de dedicatoria por parte de sus más allegados, es decir, los miembros de la banda, sus amigos y, por supuesto, nuestra protagonista dorada. El vocalista tomó la palabra primero, con un discurso humorístico, en el cual incluso se puso a imitar a Shinpei cuando lo conoció, algo que causó más de una carcajada, pero concluyo con palabras bastante sencillas, en las cuales expresaba su aprecio hacia el agasajado. Le siguió Akihide, quien hablo poco aunque fue contundente: aunque él y Shinpei eran muy diferentes, si son necesarias dos guitarras en una banda, y Breakerz jamás sería Breakerz sin los sonidos audaces y brillantes, tal como la vida no sería tan buena sin su simpatía y bromas matutinas y esos excelentes platillos, sin muchas cosas que podría mencionar, pero para no extenderse, levantó su copa y dijo: “Por muchos años más con el mismo Shinpei, en el mismo lugar”. Le siguieron los amigos del guitarrista de lentes. “Treinta, estás en edad de casarte” comenzaron a bromear cuestiones similares hasta que terminaron expresando su aprecio incondicional hacia nuestro alegre protagonista. Y, por último, concluyó con el brindis Megg.
Megg: Como la gran mayoría sabe, yo no soy de aquí. Y no falta mucho tiempo para que tenga que irme. Y cuando pienso en eso, es muy triste, pero... antes pensaba que seis meses serían eternos, y ahora me doy cuenta de que... pronto terminará nuestra estadía... Estos meses han sido muy cortos, y eso se debe a que... encontré a esa persona que... me hizo perder la noción del tiempo. Si alguien me hubiese dicho que cuando llegara a Japón conocería a una persona tan maravillosa como Shinpei y que debía confiar en él, creo que de todas formas hubiese perdido tiempo con mis prejuicios. Y eso es porque tenía que pasar por todo esto para entender que las personas que conozco ahora no tienen la culpa del daño que me hicieron en el pasado. Pude crece y aprender algo más con este sentimiento... y esto no me hubiese enseñado la universidad, yo tenía que aprenderlo con solo vivirlo. Por todo esto, tengo mucho que agradecerte, Shinpei. Gracias por permitirme conocerte, gracias por no rendirte, gracias por estar a mi lado, por defenderme y ayudarme cuando lo necesito, pero por sobre todas las cosas… gracias por darme este sentimiento. (levanta su copa) Simplemente… brindo por el amor.
Los demás hacen lo mismo que ella, elevando la copa y exclamando “Si, por el amor”, casi todos excepto Shinpei, quien, conmovido por las palabras de Megg, la rodea fuertemente con los brazos. Él no sabía que hizo todo eso por ella, pero si la rubia dijo que sí… También tenía que agradecerle muchas cosas, tanto que las palabras no le alcanzaban. Pero hay algo que agregar a todo esto… y es que Megg dijo que la estadía fue corta porque ella no escribe esta historia (mis dedos ya no tienen sensibilidad…)
Poco a poco se reanudó la fiesta, con buena música,  baile y tragos. Hasta se les dio por hacer un karaoke, bastante acaparado por los cantantes, que terminó con un concurso de bailes ridículos, decidido por mayoría de carcajadas. Increíblemente para unos, para otros no tanto, resultaron ganadores Hara de Kara y Aiba de Arashi.
Mientras la fiesta llegaba a su apogeo, Selenia intentaba sacar de su cabeza los pensamientos que la acosaban, pero parecía una misión imposible. La propuesta de Andrés era bastante interesante y ventajosa, pero considerando que Daigo no la invite a ir a otra parte… ¿Debería hacerlo ella? No, él pensaría mal… ¿Y le mostraba curiosidad por la urna? No, sería demasiado obvio… Tal vez si tenía que expresar cierto deseo por él… llegar al departamento y… con alguna excusa simple, poner la urna en evidencia. Para ser un modo de decir la verdad, todo esto parecía demasiado complicado, y ella sabía bien que los giros extraños solo garantizaban el fracaso.  Sin embrago, ya había acordado ese modo. Lo mejor que podía hacer era relajarse, bailar, tomar, liberar estrés.
Daigo: ¿Te pasa algo?
Selenia: (distraída) No… ¿por qué me lo preguntas?
Daigo: Por que creí que harías tu imitación de la gallina.
Selenia: No… Estoy un poco cansada. Diego fue muy amable al darme una tobillera más ligera que la bota. Aun así, me duele un poco el tobillo y quisiera sentarme, pero convirtieron los sillones en pistas de baile.
Daigo: (ve hacia uno de los sillones donde bailan las chicas de Scandal) Si, es cierto. ¿Queres ir a sentarte al automóvil?
Selenia: (intentando aprovechar la oportunidad) Me encantaría un sillón de verdad. ¿Podemos ir a tu casa? Para descansar, no para otra cosa.
Daigo: (mostrándose astuto) Ah… Ya entendí. Bueno, vamos a mi casa a descansar…
Selenia: Lo digo de verdad, ¿eh?

Daigo: Si, de verdad…
Con la idea de que Selenia estaba insinuando algo, cosa no demasiado errada que iba en otra dirección, Daigo la llevó hasta el departamento de Shibuya. Sin saberlo, estaba enredándose en un plan que cada vez parecía más elaborado. Nuestra morocha protagonista estaba muy concentrada en su meta, la urna, tenía que llegar allí sin importar lo demás. Develar la verdad de esas cenizas era lo primordial, era su objetivo.
Daigo: (una vez que ambos entraron) Bueno, ahí está el sofá. Ponete cómoda.
Selenia: (intentando no reparar en lo pervertida que sonaba esa frase, comenzó a buscar la urna con la vista. Toma asiento) Gracias (finalmente la vio: en un buró, cerca de la habitación de Daigo) ¡Ah! Realmente necesitaba esto (se quita la tobillera y nota la zona que estaba cubierta levemente enrojecida).
Daigo: (sentándose a su lado) Vos no viniste con la intención de sentarte y descansar, ¿verdad?
Selenia: Mnnn… Puede ser… pero antes dame masaje (pone el pie sobre el regazo de Daigo).
Daigo: (cuando agarra el pie para quitárselo de encima, nota el enrojecimiento) Ya veo que no bromeabas… Shinpei tiene una pomada antiinflamatoria en su habitación (aparta el pie con suavidad) Iré por ella.
Yendo hasta el cuarto de Shinpei, sin darse cuenta choca con el buró y las cosas que están sobre este se tambalean, a excepción de la urna… que termina volcada, la tapa de la misma cae y vierte un poco de contenido… liberando un olor extraño.
Selenia: (tapándose la nariz) Fuchi… ¿Qué es eso?
Daigo: (acercándose a la urna, extrañado por lo que paso. El olor de las cenizas… y la textura de las mismas, por así decirlo, le resulta familiar) No puede ser (cambia de rumbo y va a su habitación, volviendo con un paquete de cigarrillos y en encendedor).
Selenia: (al ver que él enciende el cigarrillo. Entiende lo que sucede, pero se finge ingenua) ¿Y… te vas a poner a fumar?
Daigo: No es eso… (tira las primeras cenizas de cigarrillo cerca de las de la urna) Vení, mirá esto.
Selenia se acerca y ambos contemplan… como las cenizas eran idénticas. Listo, el primer paso para revelar la verdad estaba dado.
Daigo: ¿Sabés lo que esto significa?
Selenia: ¿Qué tuviste dos años cenizas de cigarrillo en una urna?
Daigo: No… solo eso. Esta no es Anna… ¿Por qué me dieron cenizas falsas?
Selenia: Porque… no hay cuerpo… (Capta la atención de Daigo) O sea… si no te querían dar las cenizas te lo hubiesen dicho, ¿no?
Daigo: (severamente serio) Mañana tengo que hablar con Obatta. Tiene que explicarme esto.
Selenia: (apoya las manos sobre los hombros de Daigo, intentando tranquilizarlo) ¿Querés que vaya con vos? Yo soy testigo de lo que pasó.
Daigo: (sujetando una de sus manos) Está bien… Quiero averiguar qué demonios está pasando. (Su celular comienza a sonar y atiende la llamada) Moshi moshi… Shinpei, ¿qué pasa? (sorprendido) ¿Qué Akihide hizo qué? ¿Él y no vos? ¿Seguro? (…) Yo estoy en casa (…) Si, vengan. (corta la llamada) Tenemos que irnos. Akihide y Shinpei vienen para acá. Hubo un incidente y la fiesta terminó.
Selenia: ¿Megg se desmayó o la secuestraron?
Daigo: No fue por ella.
Deberé volverme a la fiesta para contarles bien lo que sucedió. Estaban muy entretenidos, ni siquiera notaron la ausencia de Daigo y Selenia. Charlotte estaba sedienta y decidió ir por una bebida mientras Akihide, quien hasta ese momento estaba con ella, se dirigía al baño. Apenas se acercó a la barra, le llamó la atención la ausencia de barman. ¿Dónde estaba? Solo vio a los muchachos de Fahrenheit preparando algo, tal vez un trago chino, pero no quiso hablarles… no sea que se generen problemas. Sin embargo (ay, qué mala suerte) como llamado por alguna clase de plan secreto en su contra, Calvin Chen se acercó a ella.
Calvin: Si buscas al barman, fue a conseguir más gin. Vuelve en un rato.
Charlotte: Bueno… Lo espero (se aclara la garganta, pero es evidente que está sedienta) No hay problema.
Calvin: (le pasa una gaseosa del congelador que está a buena temperatura) Tomá. No queremos que te deshidrates (mientras ella bebe). Así que… te decidiste por Akihide Satoo.
Charlotte: No tenía otra opción en mente. Era él o él.
Calvin: ¿No me tenías en cuenta? (antes de que ella le conteste) Estoy de broma, no me hagas caso. (indica hacia la barra) Mirá, este barman tiene copias para la preparación de tragos aquí.
Charlotte (intenta no darle importancia a lo que dijo Calvin y dirige la vista hacia la barra) A ver… ¿Dónde está el Daikiri? Ese me gusta.
Calvin: (indica cerca de donde está él) Aquí.
Cuando Charlotte inclina levemente la cabeza hacia allí y comienza a leer la preparación, Calvin sujeta su mentón con mucha velocidad y atrae su rostro para besarla. Con la misma rapidez, rodea la nuca de la muchacha, lo que le dificulta a ella separarse de él. Y no puede hacerlo hasta que consigue empujarlo con ambas manos. Lo peor del caso es que había gente, muchos vieron lo que pasó… La pelirroja no sabía dónde esconderse de vergüenza. ¿Y por qué tenía que avergonzarse ella? ¿Por caer en la trampa de Calvin? (en realidad, ese es un buen motivo) Ganas de abofetearlo no le faltaban, pero prefirió algo mejor: deslizó con fuera una mano sobre su boca, como si quisiera borrar hasta el último rastro del contacto de Calvin y se fue aprisa hasta el baño, donde encontró a las integrantes de Kara lavándose las manos y arreglando sus cabellos o sus ropas. Decidió ignorarlas y entrar al cubículo, pero se le hizo escuchar que GyuRi decía algo sobre “ciertas desvergonzadas” que la irritó.  De pronto entró Nocchi muy rápido a averiguar porque la nuestra protagonista se había ido así, sin propinar a Calvin de su merecida cachetada.
Entre tanto, Akihide salió del baño y le extraño no encontrar a Charlotte. Se fijó cerca de la barra y solo vio que Jiro y Aaron estaban hablando con Calvin en un tono ciertamente severo mientras salían a tomar un poco de aire. No le agradó eso, así que comenzó a preguntar por Charlotte a los que allí quedaban.
Mami: (la primera a la que preguntó) Creo que fue al baño. Nosotras estamos de tu lado, Aki–san.
Akihide: ¿Por qué lo dicen?
Tomomi: Lo dice de boba, nada más.
Haruna: Claro que no. Aki–san, missu Charotte y Calvin Chen acaban de besarse en la barra.
Rina: Para mí que él la besó.
Tomomi: Claro que sí. Eso fue lo que pasó.
Mami: Pero ella le estaba coqueteando, no lo nieguen. Y con ese vestido…
Akihide: (Calvin Chen… otra vez estaba entrometiéndose. Ya había soportado mucho por parte de Ximena como para permitir que alguien más intente arruinarlo todo. Su paciencia… había rebasado el límite) Callense, no hablen de lo que no saben. (Sale a encontrarse con Calvin Chen).
Shinpei se alarma al escuchar le grito de Akihide, que ya había asustado a las chicas de Scandal. Hacía años que no lo veía tan enojado, y temía que suceda algo terrible, así que decidió seguirlo. Por suerte, él no estaba muy lejos y ya se había encontrado con Fahrenheit, pero su furia era inminente.
Akihide: (fuerte y claro) Calvin Chen, ¿Se puede saber qué es lo que pretendes de una maldita vez?
Calvin: ¿Por qué venis a reclamarme a mí, si ella intentó seducirme?
Akihide: Eso es mentira.
Calvin: Yo entiendo que tu calentura por ella te impida ver como es en realidad, pero…
Akihide: Yo no estoy caliente con ella, a mí de verdad me interesa. No como a vos, que solo querés usarla como si fuese a una muñeca. Crees que sos tan casanova que ninguna mujer podría rechazarte, pero no es así.
Calvin: Espera un segundo… (entre risas) ¿Dijiste que estás interesando en ella? ¿Te enamoraste? No puede ser… esto es como la historia de Pretty Woman.
Sin previo aviso, Akihide golpea a Calvin Chen en medio del rostro con tanta fuerza que lo arroja al suelo y de inmediato Shinpei corre a sujetarlo, pues planeaba volver a agredir al cantante taiwanés, mientras los otros dos miembros de Fahrenheit levantaron a al líder y también lo retuvieron para que no quiera devolver el golpe al guitarrista, cosa que quería hacer, por lo que Shinpei tuvo que arrastras a Akihide hacia el salón, en tanto él y su contrincante se gritaban insultos y amenazas.
En el salón, a todos asustó el estado de alteración en el que se encontraba Akihide, hasta a los que recién regresaban del baño y se encontraron con semejante panorama. Poco y nada entendían, y mientras Charlotte intentaba calmar al guitarrista diciéndole que a ella no le importaba lo que hizo Calvin, Shinpei anunció que la fiesta había terminado, y pidió la presencia de Daigo para que lo ayudara, pero le dijeron que este se había ido con Selenia. Que oportuno… Decidieron despedir a todos y cerrar el salón antes de llamar a la vocalista para anunciarle lo que había sucedido…

Viernes por la tarde:
El relato del pleito de la noche anterior dejó a más de uno con la boca abierta a todas las chicas del edificio que no lo vieron y a la misma Selenia, que lamentó habérselo perdido. Esa noche, Charlotte conoció a un Akihide furioso y desencajado… y extrañamente ese aspecto salvaje de él también le gustó. Ese era el cotilleo del día, incluso durante el ensayo en el Tokyo Dome. Calvin Chen sacó de quicio al pelilargo guitarrista, eso es lo que murmuraban en los pasillos, y para colmo, Shinpei no dejaba de aleccionar a nuestro tímido protagonista por haber arruinado la fiesta que con tanto esfuerzo Megg había organizado para él, recibiendo quejas de Daigo por olvidar sus contribuciones. Pero preferían ignorarlo. Eso sí, accedieron a concederle el camarín para que charlara con Obatta sobre el asunto de las cenizas, algo de lo que se habían enterado esa misma noche.
Shinpei: (antes de irse) ¿Se–chan también?
Daigo: Si, ella descubrió las cenizas conmigo. Los dos confrontaremos a Oba–san para que nos diga la verdad.
Akihide: Está bien. Espero que tengas suerte (los dos salen un poco antes de que entre el jefe de vestuario)
Obatta: (Selenia, ignora a Daigo) Te di la semana libre, ¿qué hacés aquí?
Daigo: Yo le dije que venga, viejo (cuando capta la atención de Obatta) ¿Por qué me dieron una urna con cenizas de cigarrillo?
Selenia: Lo descubrimos anoche.
Obatta: (paralizado, a Selenia) ¿Acaso… te atreviste a revisar las cenizas?
Daigo: Cayeron accidentalmente. ¿Por qué me dieron cenizas falsas?
Selenia: ¿Está ocultando algo, Oba–sensee?
Obatta: La… los padres de Anna querían conservarlas.
Daigo: No me mientas, viejo. Yo nunca les pedí las cenizas, ustedes me las enviaron. ¿Con que necesidad hicieron eso?
Selenia: ¿Dónde está el verdadero cuerpo? ¿Dónde están los restos de Anna?
La puerta se abre de repente, antes de que Obatta pueda contestar, y permite el ingreso de Saori Tomoe al camarín. Pero no entra del todo y parece sujetar algo que queda fuera de la habitación.
Saori: Yo puedo responder a sus dudas.
Daigo: Saori, este no es asunto tuyo.
Saori: (a Selenia) Evadí a tu hermano en el hospital y escuche tu charla en el baño… (sujeta con más fuerza eso que estaba del otro lado fuera del camarín). No te voy a permitir escapar…
Daigo: ¿Qué decís? ¿Por qué le estás hablando así?
Saori: (forcejea un poco y de un tirón arroja lo que estaba sujetando adentro del camarín) ¿Vas a negarme que lo sabías?
Selenia, Daigo y Obatta ven caer al piso a una desorientada Anna, quien de inmediato se incorpora y observa al vocalista llena de un profundo temor. No había salida posible, y el plan que tanto pensó quedó arruinado en una abrir y cerrar de ojos. Ya estaba allí, de la peor manera, parada frente a Daigo, quien la miraba paralizado, no comprendía lo que sus ojos veían… pero se percató de la verdad, del ruido que provocó el cuerpo de Anna al caer y al levantarse, entendió que no estaba muerta… por eso las cenizas eran falsas, por eso los Obatta se volvieron tan herméticos… Ahora lo entendía todo…
Y lentamente su rostro se llenó de ira.

Aclaraciones:

1 Kuudere: del inglés cool y el japonés dere dere (relacionado al cariño), es un personaje prototípico inexpresivo e indiferente, que no muestra sus emociones, hasta parece no tenerlas. Los ejemplos más representativos son Rei Ayanami de Evangelion, Byakuya Kuchiki de Bleach y Misaki Mei de Another.
2 Shodo es el arte y la disciplina de la escritura japonesa. Se enseña en la primaria a los niños.
3 Kyodai es la palabra japonesa para nombrar al hermano en general, sin distinción de sexo y edad, a deferencia de oniisan/otooto, oneesan/imooto.


En el próximo episodio...
Andrés: ¿Es posible que dos personas vivan en el mismo cuerpo? [...] Si, porque no son personas, sino personalidades [...] Los Obatta no pudieron cubrir los gastos de la internación y tratamiento de Anna. Alguien con mas dinero y poder tuvo que hacerlo.
[...]
Selenia: Yo los vi... Él la abrazó... y ella lo besó... (comienza a llorar de nuevo) ¡Ellos están juntos ahora!
[...]
Andrés: Entonces... ¿Usted llevó a Anna Obatta el día en que la atacaron?
Taxista: Ese día jamás podrá borrarse de mi mente.
Andrés: ¿Y usted vio a la persona que la atacó?
Taxista: (lo mira fijamente) A esa chica no la atacaron... Nadie la hirió.